Durante los días 25 y 26 de marzo, Barcelona ha acogido el LOCAL SECURITY BCN Congress – Capítulo II, un espacio concebido no como un foro más. En realidad, ha sido un punto de encuentro entre quienes, desde la responsabilidad operativa, están gestionando la seguridad en las principales ciudades de nuestro país.
Más allá del programa, de las mesas o de los contenidos abordados, lo verdaderamente relevante ha sido la constatación de una realidad compartida. La seguridad local en España ha evolucionado de forma significativa en los últimos años. Esto ha sido impulsado por la complejidad creciente de los entornos urbanos, la incorporación de nuevas tecnologías y la necesidad de coordinar múltiples actores en escenarios cada vez más exigentes.
Las Policías Locales, especialmente en las grandes ciudades, han dejado de ser actores periféricos dentro del sistema de seguridad pública. Ahora, se han convertido en elementos centrales en la gestión cotidiana de la seguridad urbana. Además, dirigen dispositivos de alta complejidad, operan centros de control avanzados, integran información en tiempo real y participan activamente en la coordinación con otros cuerpos policiales, servicios de emergencia y estructuras administrativas.
Esta evolución no ha sido fruto de una planificación normativa previa, sino de la propia necesidad operativa.
Las ciudades no han esperado. Han desarrollado estructuras, modelos de mando y capacidades que hoy funcionan como auténticos ecosistemas de seguridad urbana avanzada.
En este contexto, la tecnología ha dejado de ser un elemento accesorio para convertirse en una herramienta estructural en la toma de decisiones. Por ejemplo, la inteligencia artificial, la analítica de datos o los sistemas de comunicación avanzada no sustituyen al mando. Sin embargo, sí condicionan profundamente la forma en la que se anticipan riesgos, se gestionan recursos y se interviene en situaciones críticas.
Del mismo modo, la seguridad urbana ha dejado de ser un ámbito sectorial. Los grandes eventos, las emergencias complejas o los fenómenos extremos exigen respuestas coordinadas en las que Policía Local, Bomberos, Protección Civil, servicios sanitarios y centros de control actúan como un sistema único. Por ello, esta realidad operativa requiere estructuras de coordinación sólidas, dinámicas y plenamente integradas.
Pero ningún sistema puede sostenerse sin atender a quienes lo hacen posible. El factor humano es hoy un elemento crítico del sistema. El liderazgo, la gestión del talento, el desgaste emocional o la salud mental de los profesionales condicionan directamente la eficacia operativa. Proteger a quienes protegen ha dejado de ser una cuestión secundaria para convertirse en una responsabilidad estructural de las organizaciones.
A todo ello se suma un elemento cada vez más determinante: la legitimidad institucional. En una sociedad hiperconectada, la autoridad no se construye únicamente desde la acción, sino también desde la capacidad de comunicar con coherencia, transparencia y oportunidad. La comunicación operativa forma ya parte del propio ejercicio de la seguridad.
En este contexto, resulta especialmente relevante constatar que esta evolución no se percibe únicamente desde el ámbito operativo. Durante el desarrollo del Congreso, distintos responsables institucionales pusieron de manifiesto, desde posiciones diversas, la necesidad de avanzar hacia una adecuación del modelo a la realidad actual de las ciudades. Además, evidenciaron una coincidencia institucional poco habitual en torno a este diagnóstico.
No se trata, por tanto, de una demanda aislada ni de una visión sectorial, sino de una constatación compartida. Esto pone de relieve que el actual marco presenta limitaciones evidentes para dar respuesta a la realidad operativa de las grandes ciudades.
Esta misma realidad, compartida y contrastada desde la experiencia de las grandes ciudades, plantea una cuestión de fondo que no puede ser ignorada. El modelo normativo vigente no refleja, en su configuración actual, las funciones, responsabilidades y capacidades que hoy asumen las Policías Locales.
No se trata de cuestionar el modelo, sino de reconocer su desalineación con la práctica. Y, a partir de ahí, abrir una reflexión serena, basada en la experiencia operativa. Esto permitirá avanzar hacia una adecuación que refuerce el papel de las Policías Locales dentro del sistema público de seguridad.
Ha llegado el momento de escuchar a quienes, desde la responsabilidad diaria, están gestionando esta realidad.
Porque el debate ya no gira en torno a qué modelo construir, sino a cómo reconocer, ordenar y fortalecer el que ya existe.
Desde esa realidad compartida, y como continuidad de la mesa de conclusiones que cerró el LOCAL SECURITY BCN Congress – Capítulo II, la reflexión se traslada ahora a quienes, desde la responsabilidad operativa en las principales ciudades, están sosteniendo este modelo en la práctica.
Sus aportaciones no responden a enfoques aislados, sino que reflejan, desde distintas realidades urbanas, una misma línea de evolución del sistema de seguridad local.
¿En qué medida el modelo actual de seguridad local responde a la realidad operativa de las grandes ciudades y qué elementos consideran clave para su evolución?
Pedro Velázquez Moreno, Intendente Mayor Jefe de la Guardia Urbana de Barcelona
El modelo actual sigue siendo útil, pero se ha quedado estrecho para la realidad de las grandes ciudades.
La cuestión ya no es solo policial, sino de gobernanza: ordenar mejor un sistema que ya actúa de forma interdependiente.
La evolución clave pasa por reconocer a la Policía Local como nodo de proximidad, lectura territorial y activación de respuestas.
Eso exige menos compartimentos, más inteligencia compartida, más tecnología con criterio y más coordinación efectiva.
Más que reformar un escalón del sistema, se trata de actualizar la arquitectura completa de la seguridad urbana.
Oskar de Santos Tapia, Jefe Superior de la Policía Municipal de Madrid
En un Estado de derecho como el nuestro, no cabe inseguridad jurídica en la actuación de la Administración. La seguridad urbana se ha convertido en un foco de atracción de amenazas por la creciente concentración de población en las ciudades.
El primer escalón de la proximidad lo conforma la administración local y, en ese marco, las Policías Locales se han consolidado como un actor principal dentro del sistema de seguridad.
Sin embargo, muchas de las funciones que desarrollan carecen todavía del soporte jurídico adecuado, lo que genera indefinición en la acción operativa y, en ocasiones, desmotivación en los propios profesionales.
Se trata, en definitiva, de avanzar hacia un sistema de seguridad pública más estructurado, que sitúe al ciudadano como destinatario de una seguridad de calidad.
Ángel Albendín Ariza, Comisario principal jefe Policía Local de Valencia
A pesar de que las realidades de las distintas ciudades son heterogéneas, existe un factor común claro: la sociedad en la que trabajamos y lo que nos demanda.
El modelo policial salió con unas circunstancias determinadas y ha tenido unas derivas lógicas. Pero la realidad es otra diferente.
La Policía Local, por su proximidad y cercanía, es un gran conocedor de la demanda ciudadana, de la ciudad y de los problemas de los vecinos, desde lo más nimio hasta lo más complejo.
El ciudadano no entiende de uniformes. El planteamiento burocrático de la ley, que compartimenta funciones, está bien desde ese punto de vista, pero no tiene nada que ver con la realidad.
En la práctica, no existe esa línea perfecta. Los cuerpos acaban coincidiendo en ámbitos de actuación compartidos.
El reto es avanzar hacia un modelo que responda a la ciudadanía, con coherencia y con unos roles que tengan un sentido lógico.
Antonio Luis Moreno, Jefe de la Policía Local de Sevilla
El modelo actual de seguridad local ha evolucionado de forma significativa, pero en muchos casos sigue anclado en esquemas diseñados para una realidad urbana menos compleja que la actual. Hoy las grandes ciudades afrontan dinámicas mucho más exigentes: alta densidad de población, eventos multitudinarios, movilidad intensa y nuevas formas de conflictividad.
En este contexto, la Policía Local ya no puede entenderse únicamente como un cuerpo de regulación o intervención administrativa, sino como un actor esencial en la gestión integral de la seguridad urbana, con capacidad de liderazgo operativo en el espacio público.
La adecuación del modelo pasa por reconocer ese papel estratégico y avanzar en ejes clave como la integración en los sistemas de mando y control, el uso de datos para anticipar riesgos, la coordinación efectiva con otros servicios y el refuerzo de la comunicación operativa.
El futuro de la seguridad urbana será más transversal, más tecnológico y más orientado a la prevención. Y en ese escenario, las Policías Locales están llamadas a desempeñar un papel central como elemento vertebrador de la seguridad en la ciudad.
Juan A. Ferrer Medina, Jefe de la Policía Local de Málaga
En la LOFCS, el protagonismo de las Policías Locales ha sido históricamente limitado, frente al papel principal asignado al resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Sin embargo, la realidad operativa ha evolucionado hasta el punto de que no es infrecuente que las Policías Locales estén asumiendo funciones que exceden de las que legalmente tienen atribuidas.
Los cuerpos regulados en la normativa vigente apenas se asemejan a los que hoy ejercen esta labor. Resulta necesario avanzar en modificaciones legales que permitan configurar, de iure, a las Policías Locales como la policía integral básica que ya son de facto.
En ese sentido, es imprescindible reconocer a la Administración Local competencias que ya viene desempeñando de forma habitual, en un nivel muy superior al contemplado por la legislación actual.
La Policía Local debe consolidarse como el pilar básico de la seguridad más inmediata al ciudadano. Para ello, es necesario dotar de seguridad jurídica a las actuaciones de sus agentes y evitar que esta realidad siga dependiendo de circunstancias coyunturales o del momento político.
José Mª Mainar Ene, Comisario General Jefe de la Policía Local de Murcia
El sistema público de seguridad español está basado en un marco normativo de hace cuarenta años. Indudablemente, la sociedad española ha ido evolucionando en nuevas necesidades de adecuación de los servicios públicos a una realidad que poco se parece a aquella a la que, en su momento, la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad pretendía dar cobertura jurídica.
Es momento de una reflexión serena, profesional y conjunta para que, entre las diferentes administraciones públicas y los profesionales del sistema, podamos dotarnos de un nuevo marco jurídico que:
- con una visión centrada en la eficacia y eficiencia de la seguridad pública, haga más próxima a los ciudadanos la percepción de un servicio de policía de calidad
- termine con una asimetría no deseada del mal llamado modelo policial
- estructure un sistema policial estatal homogéneo en estándares de formación, uniformidad y protocolos de actuación
- contemple la realidad de la estructura política del Estado y la especialidad de las grandes ciudades
En la búsqueda de este nuevo marco jurídico regulatorio, debemos tener en cuenta el derecho policial comparado europeo, haciendo compatible nuestra realidad territorial con un modelo homogéneo a nivel nacional, para que todos los ciudadanos reciban la seguridad pública que la Constitución les reconoce.
Guillem Mascaró, Cap de la Policia Local de Palma
La realidad operativa de Palma es que compartimos con la Policía Nacional las competencias de seguridad pública y prevención del delito, tal y como establece la LO 2/86 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Sin embargo, esta norma se ha visto superada por la realidad actual del municipio.
Palma, como capital autonómica y ciudad de gran actividad administrativa y turística, afronta una elevada presión sobre sus servicios de seguridad. En los últimos años, factores como la dificultad de cobertura de plazas estatales en territorio insular o el incremento de la inmigración irregular han incrementado la participación operativa de la Policía Local en materia de seguridad ciudadana.
Esta situación ha reforzado el papel de la Policía Local como actor cada vez más relevante, en un contexto de buena coordinación con Policía Nacional y lealtad institucional.
No obstante, resulta necesario avanzar en un reconocimiento normativo que permita dar un salto cualitativo en la eficacia del sistema, acorde al nivel de preparación y capacidad operativa de las plantillas actuales.
Más allá de los matices propios de cada ciudad, las reflexiones coinciden en un punto esencial: la seguridad local en España ya está operando bajo una lógica de sistema avanzado, aunque su reconocimiento normativo no haya evolucionado al mismo ritmo.
No se trata, por tanto, de anticipar un modelo futuro, sino de asumir una realidad presente que exige ser ordenada, reconocida y fortalecida desde el ámbito institucional.
A continuación, puede visualizarse la mesa de conclusiones completa del LOCAL SECURITY BCN Congress – Capítulo II:
Orden de intervención en la mesa de conclusiones: Pedro Velázquez Moreno, Intendente Mayor Jefe de la Guardia Urbana de Barcelona; Antonio Barea Sánchez, Subinspector de la Policía Local de Sevilla y responsable del Centro de Control; Juan Antonio Ferrer Medina, Jefe de la Policía Local de Málaga; Oskar de Santos Tapia, Jefe Superior de la Policía Municipal de Madrid; Ángel Albendín Ariza, Comisario Principal Jefe de la Policía Local de Valencia; José María Mainar Ene, Comisario General Jefe de la Policía Local de Murcia; Bernat Clar Mulet, Comisario de la Policía Local de Palma.
OSCAR ETXEBARRIA
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