Las Rozas es hoy uno de los municipios de mayor dinamismo del entorno metropolitano de Madrid: una ciudad en continuo crecimiento, con una población que ronda los cien mil habitantes de derecho y los ciento veinte mil vinculados, con una estructura urbana compleja para el servicio de seguridad al combinar zonas residenciales consolidadas, grandes áreas comerciales y empresariales, con la afectación de nudos y vías de comunicación tan importantes como la A-6, la M-50 o la carretera M-505, lo que contribuye a una movilidad y un tránsito diario especialmente intensos. Este contexto exige un modelo de seguridad local avanzado, capaz de adaptarse a una realidad en transformación permanente.
La Policía Local de Las Rozas dispone de una plantilla aproximada de 156 efectivos, con una ratio de 1,51 agentes por cada 1.000 habitantes y una organización estructurada en unidades especializadas que abarcan investigación primaria, seguridad ciudadana, tráfico, violencia de género, medio ambiente, proximidad y prevención en la comunidad escolar. La edad media de la plantilla está cercana a los 45 años, reflejo de una plantilla equilibrada, profesional y con un grado elevado de especialización.
A ello se suma un área formal de Innovación y Nuevas Tecnologías que articula la gestión de la videovigilancia, los sistemas de información y los medios aéreos, así como un parque móvil tecnificado compuesto por 48 vehículos entre turismos, híbridos, eléctricos, motocicletas y unidades especializadas. Todo ello está soportado por un modelo de gestión basado en la gestión del dato, la analítica operativa y la atención preferencial a las demandas del vecino y del visitante.
Al frente del Cuerpo, la Jefatura —dirigida por el comisario principal Manuel López— ha impulsado en los últimos años una orientación clara hacia la modernización policial: digitalización de procesos, innovación tecnológica, profesionalización interna y una decidida apuesta por la medición y la mejora continua como base de la gestión pública. Su estilo de liderazgo, eminentemente técnico y orientado a indicadores ha permitido situar a Las Rozas como un referente en la evolución hacia una “policía local inteligente y eficiente”.
La evolución del municipio y la orientación estratégica de su Jefatura permiten comprender el momento de transformación que vive la Policía Local de Las Rozas y sirven de marco para conocer con mayor profundidad la visión, prioridades y líneas de trabajo que guían su modelo policial.

Gobernanza tecnológica
USECIM: La estructura organizativa incorpora un área específica de Innovación y Nuevas Tecnologías, incluyendo videovigilancia y medios aéreos. ¿Cómo se articula actualmente la gobernanza tecnológica en la Jefatura y qué modelo de madurez digital persigue el Cuerpo para los próximos años?
MANUEL LÓPEZ: Desde la Policía Local de Las Rozas colegimos que el futuro de los cuerpos policiales locales pasa por dos alzaprimas: la formación-competencia en el desempeño y las nuevas tecnologías aplicadas a la seguridad. Y operar ese cambio no es fácil, dado que lo primero que se nos exige es cambiar el propio paradigma operacional histórico de todo el colectivo, imbuir en todos y cada uno de los componentes del servicio que tenemos una gran oportunidad de hacerlo mejor y ser más productivos, ofreciendo a nuestro exigente vecino una respuesta más profesional y eficiente.
En nuestro ideario nos hemos marcado como palancas de trabajo, para conseguir los objetivos, más el convencer que el vencer, estando seguros de que el funcionariado tiene que comprobar y verificar por sí mismo las utilidades de estas nuevas herramientas, hacerlas creíbles y amigables y, también, empoderar verdaderamente la labor de los agentes. Porque no hay —ni existirá— ninguna tecnología, inteligencia artificial o metaverso que sustituya el instinto, el talento y el compromiso servicial de los hombres y mujeres policías.
Nos marcamos un plan de modernización pausado y de continuo crecimiento, donde tenemos claro cuál es el objetivo finalista y cuáles son “las montañas” que debemos subir, teniendo muy presente que la rapidez con que evolucionan y avanzan las nuevas tecnologías es tan abrumadora que, a buen seguro, nos hará cambiar y modificar todo aquello que sea consecuente.
Lo que sí tenemos claro desde un principio es que toda transformación digital y tecnológica del servicio policial debe ir acompañada e imbricada con los demás departamentos municipales, dado que huelga decir que la policía es muy transversal y su afectación influye en todas las demás áreas municipales.
Hoy en día nos encontramos en un momento alentador, trabajando para que la tecnología y la digitalización de procesos sean nuestro sello de identidad, una forma de hacer y ser en lo cotidiano y en lo operativamente futurible.
En nuestra Jefatura, el Área de Innovación y Nuevas Tecnologías se ha convertido en un soporte transversal que acompaña a todas las unidades. Para nosotros, la gobernanza tecnológica no es solo una cuestión de herramientas, sino una forma de entender cómo la tecnología debe alinearse con la necesidad operativa real de la Policía Local. Por eso trabajamos siempre desde la proximidad con cada unidad, escuchando qué necesitan para el servicio y transformándolo en soluciones que mejoren la eficacia, la eficiencia y, sobre todo, la capacidad preventiva en la vía pública.
Nuestra gerencia tecnológica se sostiene, de forma muy consciente, sobre tres pilares:
1. Sustentación y mantenimiento del ecosistema actual
Nuestra primera responsabilidad es garantizar la continuidad de los sistemas que ya utilizamos: redes, cámaras, plataformas de gestión, equipamiento embarcado, software policial… Sabemos que es un ecosistema complejo y heterogéneo y, precisamente por eso, ponemos el foco en que funcione de manera estable. Solo desde esa base podemos construir un modelo más cohesionado.
2. Integración progresiva y reducción de la dispersión tecnológica
Tenemos claro que el futuro pasa por integrar. Queremos alejarnos de las “islas tecnológicas” y avanzar hacia plataformas que conecten videovigilancia, comunicaciones, GIS, gestión del tráfico, analítica de datos, medios aéreos y dispositivos de patrulla. Siempre pensamos en “menos elementos, pero más eficientes”, buscando interoperabilidad y evitando redundancias que consuman recursos sin mejorar el servicio.
3. Actualización inteligente basada en la madurez operativa
No creemos en sustituir por sustituir. Preferimos mantener en servicio aquellos sistemas que siguen siendo útiles mediante:
actualizaciones de software, renovaciones selectivas de hardware en puntos críticos o zonas en expansión, y escalabilidad para incorporar nuevas capas tecnológicas como IA, análisis de imagen o gestión avanzada de evidencias.
Modelo de madurez digital que perseguimos
Cuando pensamos en nuestro futuro tecnológico, lo hacemos con una visión clara: evolucionar hacia un modelo de madurez digital avanzado y equilibrado. Para nosotros, esto significa:
- centralizar y unificar el control de los sistemas, con seguridad, trazabilidad y criterios técnicos comunes;
- dar un salto hacia la toma de decisiones basada en datos, aprovechando analítica predictiva y la información que generan la videovigilancia, los drones, los sistemas urbanos y las patrullas;
- planificar el ciclo de vida de la tecnología, priorizando la mantenibilidad, la reducción de obsolescencia y el retorno de la inversión en forma de mejor servicio al ciudadano;
- integrarnos plenamente en la Smart City municipal, trabajando de forma interoperable con otras áreas para que la información fluya y tenga valor estratégico;
- mantener un compromiso ético y legal con el uso de la tecnología, algo que consideramos irrenunciable.
En definitiva, aspiramos a consolidar una Policía Local con una capacidad tecnológica robusta, interoperable, segura y orientada a la prevención, donde la videovigilancia y los medios aéreos se integren en un sistema de gestión unificado que fortalezca la seguridad y la toma de decisiones.

Patrullaje inteligente
USECIM: El volumen de patrullaje y presencia preventiva en vía pública es estructuralmente elevado. ¿Qué herramientas de analítica avanzada emplean para planificar rutas, anticipar demandas de servicio y optimizar la distribución espacial de los recursos?
MANUEL LÓPEZ: En nuestro modelo de seguridad, el patrullaje presencial y la prevención en vía pública son dos pilares estructurales. Por eso, cuando planificamos la distribución de recursos podemos recurrir a las herramientas de analítica que nos permiten tomar decisiones informadas; pero, desde la experiencia acumulada, seguimos confiando en el criterio humano apoyado en la información disponible. La tecnología nos ayuda, sí, pero la mirada policial la seguimos poniendo nosotros.
Para anticipar la demanda de servicio y optimizar la presencia preventiva, nos apoyamos en varios elementos:
1. Análisis histórico y patrones de incidencia
Trabajamos con datos de años anteriores que nos permiten reconocer comportamientos recurrentes. Estos patrones son esenciales para prever dónde y cuándo puede producirse un aumento de actividad policial.
2. Herramientas GIS y mapas de calor operativos
El uso de sistemas GIS y la gestión unificada de los avisos —actualmente en fase de preproducción— nos facilitarán la visualización de las incidencias en su contexto territorial. Mediante mapas de calor, análisis de concentraciones y segmentación por zonas podremos ajustar rutas de patrullaje, reforzar áreas concretas y mejorar la sectorización del municipio.
3. Integración de datos de movilidad y tráfico
Los datos que obtengamos del tráfico y de las cámaras municipales nos ayudarán a prever dónde pueden generarse tensiones operativas. Esta información será especialmente útil para integrarla en el diseño de rutas preventivas y en la planificación de dispositivos dinámicos.
4. Información procedente de la videovigilancia
La videovigilancia aporta una capa de observación que complementa la presencia física. Las imágenes y las analíticas básicas nos permiten afinar qué zonas requieren un refuerzo puntual y cuáles pueden mantenerse con patrullaje estándar.
5. Conocimiento operativo del personal
Para nosotros, este es un elemento irrenunciable. Las patrullas conocen el territorio, sus ritmos y sus particularidades. Su experiencia y su percepción directa completan la información que ofrecen los sistemas. Cuando fusionamos ambos niveles —los datos y el criterio profesional— logramos una planificación realmente efectiva.
En definitiva, nuestro enfoque combina analítica, la puesta en marcha de nuevas herramientas que integren distintas verticales de información (gestión de llamadas, transmisiones, bases de datos, capas GIS, videovigilancia, etc.) y el conocimiento del terreno para optimizar la presencia preventiva. La tecnología nos aporta perspectiva; la experiencia policial nos proporciona el criterio. Y es esa unión la que nos permite anticipar necesidades, planificar rutas con coherencia y garantizar una distribución equilibrada de los recursos en todo el municipio.

La gestión de los RRHH. Turnos y cargas de trabajo
USECIM: La gestión del tiempo de servicio condiciona la eficiencia operativa. ¿Qué sistemas utilizan para el control horario, asignación dinámica de efectivos y optimización de cargas de trabajo en función de picos de demanda?
MANUEL LÓPEZ: Creo que no soy muy original si afirmo que la gestión de los recursos humanos en policía local necesita una “gran repensada”. Los tiempos cambian, las nuevas incorporaciones tienen nuevas mentalidades en la asunción de la carga laboral, se ambiciona la compatibilidad de la necesaria disposición servicial con el muy productivo encaje del interés profesional-personal de los agentes y, sobre todo, conciliar situaciones de vida que hace años veríamos como impensables.
Y todo ello, con las nuevas tecnologías y las herramientas digitales policiales, posibilita todavía más estas demandas. La transformación digital, lejos de ser una mera modernización operativa, se erige como la palanca fundamental para hacer posible un modelo policial humano, sostenible y de alto rendimiento.
Solo un ejemplo: dedicamos un 40% de la jornada de los agentes a tareas burocráticas, sin plantearnos si esto no es ampliamente mejorable, tanto en el plano interno de la organización como en el externo. Por ello debemos imbuir que la tecnología no es un fin, sino un medio para humanizar la profesión. Estas nuevas herramientas, implementadas con visión estratégica, redefinen el “cómo”, “cuándo” y “dónde” del trabajo policial, liberando tiempo y reduciendo carga mental.
Debemos posibilitar autonomías temporales en ciertos aspectos de la jornada, evitar la tiranía de la turnicidad extrema, despejar esa cultura antigua del presencialismo como valor superior a los resultados y dejar atrás tiranías de lo imprevisible y no justificado, así como la cinetosis organizativa, la resistencia al cambio y el apego a métodos obsoletos “porque siempre fue así”.
El problema no se resuelve con una rigidez del modelo “100% presencial” para funciones que no lo requieren. Y ahí están las nuevas aplicaciones móviles de autogestión, donde cada agente puede, dentro de un marco de reglas predefinidas (mínimos de dotación, antigüedad), solicitar cambios, intercambiar turnos o pedir días libres.
La Policía Local del futuro no será la que tenga más coches patrulla o más agentes, sino la que mejor cuide a sus profesionales, dotándoles de inteligencia, tiempo y equilibrio para servir a la sociedad desde la excelencia y el bienestar personal. La hoja de ruta está trazada. El momento de actuar es ahora.
En nuestro caso particular, consideramos que la gestión del tiempo de servicio y la optimización de las cargas de trabajo son elementos que, en nuestro día a día, condicionan directamente la eficiencia operativa. Por eso recurrimos a una combinación equilibrada entre herramientas tecnológicas y el criterio policial que aporta la experiencia. La tecnología nos organiza; la mirada policial nos orienta.
Actualmente nos apoyamos en los siguientes sistemas:
1. Control horario y gestión digital de cuadrantes
Disponemos de plataformas que nos permiten registrar la jornada, gestionar libranzas, bajas y vacaciones, y reajustar cuadrantes en tiempo real. Esto nos da una visión clara y equilibrada de la disponibilidad del personal, algo imprescindible para sostener el servicio con garantías.
2. Sistemas de localización y gestión dinámica para la priorización del servicio
La localización vehicular y los terminales móviles individuales nos ofrecen información precisa sobre dónde están las patrullas, cuánto tardan en llegar y qué disponibilidad real tienen. Aunque disponemos de la información para asignar recursos con rapidez, especialmente en picos de demanda, eventos o incidentes complejos, actualmente no hacemos uso intensivo de esta información ni de su aplicación a la operativa policial.
3. Gestión de intervenciones en vía pública mediante terminales móviles
Nuestros agentes cuentan con dispositivos móviles que integran herramientas operativas esenciales (consultas, denuncias, acceso a bases de datos, gestión y grabación de incidencias y evidencias, etc.). Esto nos permite resolver gran parte del trabajo directamente en el lugar de los hechos, evitando desplazamientos innecesarios a dependencias y mejorando la capacidad de respuesta.
A pesar de todo lo que nos aporta la tecnología, la decisión final siempre pasa por el criterio táctico y operativo de nuestros mandos. Ellos interpretan los patrones, anticipan los picos de actividad y reequilibran los recursos con visión preventiva y conocimiento del terreno. En definitiva, esta combinación —información estructurada + criterio profesional— es la que define nuestro modelo de optimización operativa en la Policía Local de Las Rozas. Y es ahí, en esa unión, donde encontramos la manera más eficaz de ajustar el servicio a las necesidades reales del municipio.

Seguridad Vial basada en datos
USECIM: El municipio presenta una movilidad muy compleja, con centros educativos, grandes vías y zonas residenciales. ¿Cómo integran datos de siniestralidad, movilidad y geolocalización para priorizar controles y dispositivos preventivos?
MANUEL LÓPEZ: La movilidad en nuestro municipio es especialmente compleja: convivimos con grandes vías de acceso, una red extensa de centros educativos y zonas residenciales con dinámicas muy distintas entre sí. Solo un dato: tenemos 72 entradas y 73 salidas de nuestro término municipal.
Para nosotros, esto exige un enfoque de planificación basado en el conocimiento profundo del territorio y en la capacidad de integrar diferentes fuentes de información, almacenado en un modelo que nos ayude a priorizar controles y dispositivos preventivos con criterio.
Para tomar estas decisiones, nos apoyamos en datos de siniestralidad, movilidad y geolocalización operativa. Con ellos podemos generar un mapa dinámico de riesgos viales y de concentración de demanda, que nos permite adelantarnos y actuar con previsión. Aun así, por la idiosincrasia del municipio, muchos de estos patrones se mantienen estables y son fácilmente anticipables, lo que nos permite trabajar con cierta ventaja.
En la práctica, cuando es necesario reforzar o planificar dispositivos, integramos varias fuentes de información:
1. Análisis de siniestralidad
Cada año registramos y analizamos la localización de accidentes con y sin víctimas, su tipología, horarios y causas concurrentes. Este análisis nos permite identificar puntos de concentración y diseñar intervenciones específicas cuando procede: controles de velocidad, refuerzos en accesos a centros educativos, vigilancia en determinados tramos, etc.
2. Datos de movilidad y flujo circulatorio
A través de los aforos y de las cámaras de control de tráfico obtenemos datos sobre:
- intensidad circulatoria,
- horas punta,
- comportamiento del tráfico en festivos y fines de semana,
- y el impacto de obras o eventos.
Esta información nos ayuda a detectar desviaciones, anticipar congestiones y orientar la presencia policial hacia zonas donde la probabilidad de incidente es mayor.
3. Geolocalización de patrullas y tiempos de respuesta
Los sistemas de localización vehicular y los terminales móviles nos proporcionan información en tiempo real sobre la posición y disponibilidad de las unidades. Con ello podemos disponer de la información para:
- reasignar patrullas a puntos críticos,
- reducir tiempos de llegada,
- y ajustar dispositivos según la evolución del tráfico o de la demanda.
4. Integración en un modelo de priorización preventiva
Con todos estos datos elaboramos un sistema de priorización que nos permite determinar:
- en qué zonas existe mayor probabilidad de accidente,
- qué tramos presentan riesgos comportamentales,
- qué horarios son más críticos para controles,
- y cuándo es necesario adaptar los dispositivos en tiempo real.
En definitiva, nuestro enfoque combina experiencia policial y análisis estructurado de la información. Esto nos permite que los controles y dispositivos preventivos no respondan solo a rutinas, sino a criterios objetivos y medibles, orientados a reducir la siniestralidad, mejorar la fluidez del tráfico y reforzar la seguridad vial en todo el municipio.
Al final, lo que marca la diferencia es cómo logramos combinar los datos con la experiencia que tenemos del terreno. Es en esa suma —información bien interpretada y criterio policial— donde encontramos la forma más eficaz de adaptar el servicio a lo que realmente necesita el municipio.

Arquitectura de videovigilancia
USECIM: La videovigilancia es uno de los pilares tecnológicos del modelo. ¿Qué arquitectura técnica emplean (servidores, redundancia, video analítica, IA) y qué líneas de evolución tienen previstas a medio plazo?
MANUEL LÓPEZ: Para nosotros, la videovigilancia es uno de los pilares tecnológicos de nuestro modelo de seguridad municipal. La utilizamos y explotamos directamente desde la propia Policía Local y, precisamente por eso, su arquitectura técnica debe ofrecernos fiabilidad, disponibilidad y una integración sólida con el resto de los sistemas policiales. Siempre partimos de esa idea: la tecnología tiene que acompañar al trabajo policial, no complicarlo.
Actualmente trabajamos con una estructura dividida en tres capas: infraestructura, almacenamiento y gestión operativa.
1. Arquitectura técnica actual
Infraestructura y servidores
Nos apoyamos en una arquitectura basada en servidores dedicados, ubicados en dependencias municipales y configurados para garantizar:
- el almacenamiento seguro de las grabaciones,
- la gestión centralizada de cámaras,
- y el acceso controlado por perfiles de usuario.
Además, contamos con mecanismos de redundancia que nos permiten asegurar la continuidad del servicio ante fallos técnicos, reduciendo al mínimo el riesgo de pérdida de información crítica.
Red de comunicaciones
Las cámaras se conectan mediante una red municipal segura que combina:
- fibra óptica en los principales nodos,
- y enlaces específicos en aquellas ubicaciones donde no existe infraestructura cableada.
Gracias a esto podemos mantener un flujo estable de vídeo incluso en situaciones de alta demanda.
Plataforma de gestión (VMS)
La gestión se centraliza en un software de videovigilancia (VMS) que nos permite:
- visualizar y gestionar cámaras en tiempo real,
- controlar el almacenamiento y las búsquedas,
- mantener la trazabilidad de accesos y auditorías,
- e integrar cámaras procedentes de distintas fuentes.
Video analítica e inteligencia artificial
En esta fase trabajamos con módulos de analítica básica orientados a:
- detección y búsqueda por apariencias,
- avisos por movimiento,
- detección de patrones anómalos,
- y conteo automatizado.
La inteligencia artificial nos ofrece información aproximada que siempre complementamos con la comprobación policial. Para nosotros esto es crucial: la tecnología apoya, pero la verificación final la realizamos nosotras, garantizando el cumplimiento estricto de la normativa de protección de datos y de seguridad de la información.
2. Líneas de evolución a medio plazo
Nuestra intención es avanzar hacia un modelo más integrado, más eficiente y con mayor capacidad preventiva. Para ello hemos definido varias líneas estratégicas:
a) Integración y unificación de plataformas
Queremos reducir la dispersión tecnológica y avanzar hacia un sistema más robusto que integre comunicaciones, cámaras, localización vehicular, GIS y dispositivos móviles. Esto nos permitirá trabajar con un ecosistema mucho más cohesionado.
b) Evolución de la video analítica y nuevos modelos de interacción con IA
Prevemos incorporar capacidades avanzadas siempre dentro del marco legal, como:
- análisis de zonas de riesgo,
- y consultas mediante lenguaje natural (modelo prompt), que nos permitan preguntar directamente al sistema —por escrito o por voz— y obtener información inmediata. Para nosotros es una transformación importante: una comunicación hombre–máquina más intuitiva, rápida y eficaz, especialmente útil cuando la presión operativa exige respuestas ágiles.
c) Optimización del almacenamiento
Nuestra línea de trabajo es migrar hacia sistemas más eficientes y escalables, con gestión inteligente del ciclo de vida del vídeo. Esto es especialmente relevante en grabaciones que requieren custodia prolongada o especial protección.
d) Mejora de la redundancia y continuidad operativa
Buscamos reforzar la arquitectura para garantizar un servicio 24/7 ante fallos de red, mantenimiento o incidencias externas. En este sentido, seguimos trabajando en ampliar la red de fibra municipal para cubrir la totalidad de la infraestructura de videovigilancia.
e) Integración con dispositivos en campo
A medio plazo queremos reforzar la conexión entre la videovigilancia y:
- los terminales móviles de los agentes,
- sistemas de control de tráfico,
- drones y medios aéreos,
- y las plataformas de gestión del servicio.
Esto hará que la videovigilancia sea una herramienta verdaderamente operativa, capaz de apoyar intervenciones en tiempo real y mejorar de forma notable nuestra capacidad de respuesta en situaciones críticas.

Integración de la información operativa
USECIM: Las distintas unidades generan un volumen muy elevado de datos operativos. ¿Con qué grado de integración trabajan actualmente las bases de datos policiales y qué avances prevén hacia una inteligencia operativa unificada?
MANUEL LÓPEZ: El grado de integración de nuestras bases de datos depende del marco competencial de las Policías Locales y de los límites que marca la normativa estatal y autonómica. Esto nos impide acceder de forma plena a ciertas bases de datos de otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. También limita el intercambio de información en tiempo real, especialmente cuando se trata de datos sensibles.
En este contexto, trabajamos con un modelo de integración principalmente municipal. Cada unidad genera y gestiona sus datos en plataformas internas. Estas herramientas nos permiten explotar la información para tareas preventivas, movilidad y la gestión diaria del servicio, siempre dentro de la ley.
A pesar de las limitaciones, mantenemos una cooperación constante con otras Policías Locales, con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con la Administración de Justicia. Compartimos contenidos audiovisuales, documentación de incidencias y evidencias relevantes. Siempre lo hacemos por los canales formales, garantizando la trazabilidad y el cumplimiento de la normativa de protección de datos.
Evolución hacia una inteligencia operativa unificada
De cara a los próximos años, nuestra intención es avanzar hacia un modelo más integrado y eficaz. Para ello contemplamos varias líneas de evolución:
1. Mayor integración interna de datos municipales
Queremos unificar información de movilidad, tráfico, videovigilancia, actuaciones operativas y geolocalización en un mismo entorno analítico que nos permita tener una visión global y coherente de la actividad policial.
2. Sistemas de consulta más ágiles
Aspiramos a que los mandos puedan acceder a información consolidada de forma rápida, ya sea a través de herramientas de análisis avanzadas o, progresivamente, mediante interfaces de lenguaje natural basadas en IA generativa. Esto facilitaría una interacción mucho más intuitiva y eficiente con los datos.
3. Colaboración interadministrativa estandarizada
Buscamos mejorar los procesos de intercambio de evidencias digitales con otras administraciones y FCS, de manera que la información circule con más rapidez y bajo criterios homogéneos de custodia y protección.
En definitiva, aunque el marco legal limita una integración completa a nivel policial, nuestro camino se orienta hacia una inteligencia operativa más unificada a nivel municipal, con mejores capacidades de análisis y explotación del dato. Esta evolución, creemos, mejorará nuestra toma de decisiones y reforzará la eficacia del servicio que prestamos al municipio.

Parque móvil digitalizado
USECIM: La flota incorpora vehículos híbridos, eléctricos y modelos adaptados a diferentes misiones. ¿Qué criterios técnicos siguen para la renovación de la flota y cómo utilizan la telemetría del vehículo para la toma de decisiones?
MANUEL LÓPEZ: Nos planteamos tener un “mix” en cuanto a vehículos y medios de movilidad policial. No desechamos ninguna mecanización, motorización ni categorización técnica, dado que, con los 48 km² que tiene nuestro municipio y con un gran porcentaje de zona verde y enclave en el parque regional, estamos en la necesidad de disponer de vehículos de cuatro ruedas ordinarios y todoterreno, furgones de traslado de especialidades, turismos sin rotulación, motos de campo y de ciudad, bicicletas eléctricas, etc.
Sí apostamos por que la dotación de vehículos sea por contrato de servicio, al posibilitar un valor añadido en el mantenimiento y la garantía de disposición operativa de los mismos, intentando progresivamente que todos los vehículos sean eficientes medioambientalmente, sobre todo de hibridación rápida, híbridos enchufables y eléctricos. Estos ya representan un tercio del total de la flota.
La renovación de nuestra flota la abordamos siempre desde criterios técnicos y operativos que combinan seguridad, adecuación al servicio, sostenibilidad y un análisis realista del coste de ciclo de vida de cada vehículo. Para nosotros, un vehículo no es solo un recurso material: es un elemento clave en la prestación del servicio y debe responder con precisión a las necesidades de cada unidad.
En cada proceso de sustitución valoramos, entre otros aspectos:
- la antigüedad, el kilometraje y el coste de mantenimiento acumulado, que nos permiten identificar qué vehículos empiezan a ser menos eficientes;
- el tipo de servicio en el que van a operar (patrulla sectorial, atestados, tráfico, unidad canina, mandos, etc.), adaptando el equipamiento a la misión real que desempeñan;
- los criterios ambientales, priorizando vehículos híbridos y eléctricos para reducir emisiones y minimizar el impacto acústico en entornos urbanos;
- la ergonomía y la seguridad de los agentes, un aspecto fundamental para nosotros: espacio interior, despliegue de material y elementos de protección activa y pasiva;
- estandarización de modelos y equipamientos, que facilita el mantenimiento, reduce costes y simplifica la formación del personal;
- la funcionalidad operativa en función del modelo de adquisición, analizando si la propiedad directa o los sistemas de contratación por servicio (renting) ofrecen una mejor relación entre disponibilidad, mantenimiento, coste y capacidad de adaptación a la evolución del servicio.
La telemetría de la flota se ha convertido en una herramienta de gran valor para la toma de decisiones. Nos permite conocer:
- el consumo real y los tiempos de ralentí;
- kilometraje por tipo de servicio y zona;
- los patrones de conducción;
- y la distribución horaria y territorial del uso de cada vehículo.
Con esta información podemos redimensionar las necesidades de flota, ajustar asignaciones entre unidades, planificar el mantenimiento preventivo, identificar rutas poco eficientes y reforzar la formación en conducción segura y eficiente cuando es necesario.

KPI y medición del rendimiento
USECIM: La actividad policial es amplia y heterogénea. ¿Qué indicadores clave de rendimiento consideran críticos para medir la eficiencia de cada unidad y cómo se incorporan a la toma de decisiones estratégicas?
MANUEL LÓPEZ: La medición del rendimiento en la policía local no es algo baladí. Muchas veces los gestores nos ensimismamos en nuestra creencia y proyecto policial único sin darnos cuenta de que lo que importa realmente es la productividad, los resultados en positivo, la respuesta adecuada a las cambiantes demandas y necesidades que nos presenta la ciudadanía. Y ello requiere un sistema de indicadores equilibrado que, más allá de la mera actividad cuantitativa, evalúe resultados en prevención, seguridad, convivencia, bienestar y servicio a la ciudadanía. Consideraríamos críticos varios tipos de KPIs integrados en un cuadro de mando integral:
- Indicadores operativos: tiempo medio de respuesta a emergencias, resolución de incidencias y tasa de esclarecimientos. La telemetría de vehículos, mencionada anteriormente, es clave para medir el primero con precisión.
- Indicadores de prevención y disuasión: reducción de la criminalidad y conflictividad en zonas específicas (focos delictivos) y disminución de reincidencia. Miden la eficacia a medio plazo, no solo la reactividad.
- Indicadores de gestión de recursos: disponibilidad operativa de las unidades, eficiencia en el uso de combustible y mantenimiento de flota, y optimización de las rutas de vigilancia.
- Indicadores de proximidad y satisfacción ciudadana: número y calidad de intervenciones en materia de convivencia, y resultados de encuestas de percepción de seguridad y valoración del servicio.
Estos indicadores se incorporan a la toma de decisiones estratégicas de varias formas. Primero, en la asignación de recursos humanos y materiales, priorizando áreas o turnos con mayores necesidades. Segundo, en el diseño y evaluación de planes específicos (como operativos contra robos en domicilio y comercio), permitiendo ajustarlos en función de datos objetivos. Tercero, en la formación continua, identificando carencias o buenas prácticas. Finalmente, son esenciales para la rendición de cuentas y transparencia, informando a la ciudadanía y a la administración sobre los resultados del trabajo policial.
La clave reside en evitar indicadores que generen efectos perversos (como priorizar cantidad sobre calidad) y en combinar datos cuantitativos con análisis cualitativos, siempre con el fin último de mejorar la seguridad y la confianza de la comunidad.
La actividad policial es tan amplia y heterogénea que, para medir correctamente la eficiencia de cada unidad, necesitamos apoyarnos en indicadores clave de rendimiento específicos para cada área. Esto nos permite tener una visión global y honesta de cómo está funcionando el servicio y dónde debemos ajustar recursos o prioridades. Para nosotros, estos indicadores no son cifras aisladas: son una herramienta para comprender mejor el municipio y orientar nuestras decisiones estratégicas.
Entre los indicadores que disponemos para medir la capacidad y eficiencia de cada unidad tenemos que:
1. Seguridad ciudadana
- tiempo medio de respuesta a los avisos;
- número y tipología de incidencias atendidas por unidad y franja horaria;
- porcentaje de intervenciones resueltas, algo que refleja calidad en la gestión y capacidad para reconducir situaciones en vía pública.
2. Tráfico y seguridad vial
- evolución de la siniestralidad, tanto con víctimas como sin ellas;
- accidentes registrados en puntos de concentración de riesgo;
- controles preventivos realizados y resultados obtenidos, especialmente en materia de alcohol, drogas y velocidad;
- agilidad y volumen en la tramitación de expedientes y atestados.
3. Videovigilancia y dispositivos especiales
- incidencias detectadas de oficio desde las cámaras;
- capacidad de apoyo real a otras unidades y a otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
4. Gestión interna
- niveles de absentismo y cobertura de turnos;
- horas dedicadas a formación continua, que para nosotros es un indicador de calidad del servicio.
Aunque disponemos de todos estos indicadores y los analizamos en cuadros de mando periódicos o en las reuniones de seguimiento con los mandos, somos muy conscientes de que la decisión final sigue siendo humana. Los datos nos ayudan a identificar tendencias, a detectar desequilibrios o a anticipar necesidades, pero son una herramienta de apoyo. La interpretación y la decisión operativa recaen siempre en los mandos y responsables del servicio.
Para nosotros, los KPI no sustituyen al criterio policial; lo complementan. No los vemos como cifras que dicten una acción, sino como información interpretativa que nos ayuda a entender mejor la realidad del municipio. A partir de esa lectura, es el juicio profesional —la experiencia acumulada en la calle y el conocimiento del territorio— el que determina cómo reorientamos dispositivos, reforzamos zonas o ajustamos servicios y prioridades estratégicas.

Unidad aérea (drones)
USECIM: El uso de drones es cada vez más habitual en las policías locales avanzadas. ¿Qué casos de uso consideran prioritarios para los medios aéreos en un municipio con el perfil urbano y territorial de Las Rozas?
MANUEL LÓPEZ: Creyendo que los RPAs son una herramienta que para ciertos servicios policiales resulta muy productiva y eficaz, sin embargo, me cuestiono —sobre todo en policías locales pequeñas o medias— el modelo de gestión “por imitación” que hemos implementado como óptimo.
Nosotros apostamos por los drones, pero desde un análisis objetivo de gestión operacional, nos parece poco productivo crear una unidad específica de medios aéreos, designando no sé cuántos agentes y adquiriendo no sé cuántos equipos, dado que los recursos humanos son limitados y debemos hacerlos cada vez más integrales y “especializados en lo genérico”. A ello se suma que los vehículos aéreos no tripulados están sometidos a una legislación tan cambiante que su ajuste normativo y requerimientos legales los hace muy caducos en el tiempo.
En este sentido, hemos apostado por disponer de esta herramienta por contrato de servicios con vehículos autónomos, en el convencimiento de que proporcionarán el mismo servicio, siempre estarán en disposición de actuar y se reducirán notablemente los costes de personal y de gestión operativa y administrativa.
En un municipio con el perfil urbano, residencial y con amplias zonas forestales como Las Rozas de Madrid, los medios aéreos (drones) nos ofrecen una capacidad operativa que complementa muy bien el trabajo en tierra. Para nosotros, su empleo prioritario se centra en varios ámbitos donde el punto de vista aéreo aporta un valor real y directo:
- apoyo en grandes eventos y concentraciones, como fiestas, pruebas deportivas o actos multitudinarios, permitiendo —cuando las circunstancias lo permiten— controlar afluencias, supervisar vías de evacuación y detectar de forma temprana cualquier aglomeración de riesgo;
- prevención y apoyo en incendios forestales y emergencias en zonas urbanas y de interfaz urbano-forestal, realizando reconocimientos rápidos, localización de focos y verificación de perímetros, algo especialmente útil en un municipio con tanta superficie forestal;
- búsqueda de personas, ya sea en áreas de campo, parques periurbanos o infraestructuras lineales como vías, arroyos y senderos, donde la visión aérea acelera los tiempos de localización;
- apoyo a dispositivos de tráfico, para la obtención de una visión global de incidentes que, desde tierra, a veces resulta limitada.
Desde nuestra perspectiva, el servicio aéreo tiene siempre un enfoque complementario, nunca sustitutivo. Su valor está en la capacidad de ofrecer una visual aérea que mejora la seguridad tanto de agentes como de ciudadanos y nos ayuda a optimizar la gestión de los dispositivos en tiempo real.

Crecimiento urbano y predicción de demanda
USECIM: La población y las infraestructuras del municipio evolucionan constantemente. ¿Qué herramientas predictivas emplean para anticipar el impacto del crecimiento urbano en la carga de trabajo policial?
MANUEL LÓPEZ: Es una de las áreas que queremos potenciar en el presente y futuro, infiriendo que con todos los datos que estamos acumulando con los más de 500 dispositivos de captación de imágenes (más de un petabyte de almacenaje), la gestión de estos con las nuevas herramientas de inteligencia artificial nos permitirá, por lo menos, tener ciertas perspectivas sobre por dónde va a ir el futuro en materia de protección ciudadana en nuestro municipio.
Es obvio que la anticipación del impacto del crecimiento urbano en la demanda de servicios policiales requiere la implementación de un sistema de inteligencia estratégica basado en evidencia y modelos predictivos avanzados. Este enfoque debería sustentarse en metodologías cuantitativas y cualitativas que transformen todos estos indicadores brutos en conocimiento accionable para la planificación.
Queremos empezar a trabajar en este desafío porque sabemos que nos dará conocimiento y valor añadido. El proceso arranca con una base metodológica sólida y con la selección adecuada de fuentes de datos. A partir de ahí, buscamos una modelización predictiva cuantitativa que nos permita proyectar tendencias e incorporar variables. El objetivo final es llegar a un análisis geoespacial avanzado, capaz de generar superficies de vulnerabilidad o riesgo. Con ellas podremos evaluar escenarios teóricos sobre flujos de personas, situaciones operativas y posibles implicaciones futuras para el servicio de orden público.
Estos resultados no son un fin en sí mismos. Son insumos para un cuadro de mando integral y prospectivo, que permita integrar de verdad la información en la toma de decisiones estratégicas.
Al mismo tiempo debemos ser muy cautos. Estos sistemas predictivos tienen limitaciones y plantean desafíos éticos importantes. Existe el riesgo de sesgos en los datos y la dificultad de anticipar eventos disruptivos. Por eso, todo el proceso se desarrolla bajo un protocolo estricto de gobernanza de datos, que garantice privacidad, no discriminación y auditabilidad. La predictividad debe servir para mejorar el servicio a la ciudadanía, nunca para estigmatizar territorios o colectivos.
Para anticipar el impacto del crecimiento urbano en la carga de trabajo policial, nos apoyamos en el conocimiento técnico del municipio y en la información que recibimos de distintas áreas municipales. Con estos datos podemos construir escenarios operativos realistas, que nos ayudan a adelantarnos a las necesidades futuras del servicio.
En nuestro análisis solemos tener en cuenta:
- el planeamiento urbanístico que se aprueba en cada fase, en coordinación con Urbanismo, lo que nos permite identificar con antelación nuevos desarrollos residenciales, comerciales o infraestructuras que puedan influir en la movilidad o aumentar la demanda de intervención policial;
- la evolución demográfica, que nos orienta sobre dónde será necesario reforzar presencia preventiva, control del tráfico o atención a colectivos concretos;
- las proyecciones internas basadas en patrones ya conocidos, como el incremento de avisos vinculado a nuevas vías, centros educativos, áreas de ocio o la apertura de equipamientos municipales.
La integración de todos estos elementos nos permite elaborar anticipaciones operativas razonables, ajustar la sectorización del servicio y planificar la presencia policial con suficiente margen, evitando que el aumento de demanda nos sorprenda sin preparación.
En Las Rozas de Madrid, la idiosincrasia urbanística facilita este trabajo. El municipio crece de forma contenida y a través de actuaciones puntuales: mejoras de accesos, ampliaciones de viarios, construcciones aisladas en parcelas ya urbanizadas o sustitución de edificaciones antiguas. Estos cambios no alteran de manera brusca la movilidad ni la densidad poblacional. Esta estabilidad hace que el entorno operativo sea más predecible y nos permite planificar la carga de trabajo con continuidad, sin grandes cambios en la configuración del servicio.

Gestión integral del dato
USECIM: Videovigilancia, tráfico, intervenciones, denuncias y operativos generan miles de datos. ¿Cómo gestionan el ciclo de vida del dato (captura, clasificación, custodia y supresión) y qué estándares aplican en materia de seguridad de la información?
MANUEL LÓPEZ: El ciclo de vida del dato se gestiona siguiendo cuatro fases: captura, clasificación, custodia y supresión, aplicadas a fuentes como videovigilancia, tráfico, intervenciones, denuncias y operativos.
• Captura: Datos generados por cámaras, sistemas de tráfico, terminales móviles, atestados, denuncias y comunicaciones se registran en plataformas corporativas autorizadas.
• Clasificación: Se etiquetan según su naturaleza (policial, administrativa, judicial, tráfico, formación de expediente, etc.), su nivel de sensibilidad y su posible reutilización operativa.
• Custodia: Se aplican criterios de seguridad de la información, con control de accesos, trazabilidad, copias de seguridad y, cuando procede, cifrado. Se siguen estándares de referencia (ENS, normativa de protección de datos, instrucciones internas de seguridad).
• Supresión y conservación: El borrado o conservación prolongada se realiza conforme a los plazos legales y a las necesidades de cadena de custodia, especialmente en el caso de vídeos o documentación vinculada a procedimientos judiciales.
Nuestro objetivo es que el dato no sea solo un archivo almacenado, sino un recurso útil, seguro y gestionado con responsabilidad, que nos permita mejorar la operación policial sin comprometer la protección de derechos.
Este trabajo de gestión del dato lo realizamos en coordinación constante con las áreas municipales responsables de los sistemas informáticos y de la seguridad de la información. Mantenemos reuniones periódicas de revisión, control y adecuación del servicio, lo que nos permite asegurar el mantenimiento, la optimización y la mejora continua de la infraestructura tecnológica municipal (sistemas, red, servidores, soportes). Esta colaboración estrecha nos da una garantía operativa sólida y nos permite planificar con seguridad futuros desarrollos tecnológicos sin afectar al servicio actual ni comprometer su estabilidad.

Cuadros de mando estratégicos
USECIM: Los indicadores operativos permiten orientar la estrategia de seguridad pública. ¿Qué tipo de cuadros de mando utilizan en la actualidad y cómo contribuyen a ajustar políticas públicas y prioridades operativas?
MANUEL LÓPEZ: Quisiera primeramente poner en consideración que el ajuste de las políticas públicas de seguridad ciudadana y las prioridades operativas están necesariamente unidas a una estrategia e ideario de servicio que se pretende dar.
Parece del todo imposible que pueda gestionarse un servicio público como es la Policía Local si no existe un plan director para el mismo, acompañado posteriormente de un plan estratégico plurianual renovable que establezca de manera transparente lo que se va a hacer, cómo se va a hacer y qué resultados se esperan.
Decía Guy Kawasaki que el mero hecho de establecer unos objetivos y comunicarlos aumentaba la posibilidad de que la organización los alcanzara, en la idea de que una meta sin plan es solo un mero deseo o una pretensión, no una forma determinada de acción.
El Plan es la elaboración de un escenario futuro deseado, junto con el proceso para arribar hasta él. Así, se toman en valor las demandas serviciales cambiantes habidas, los históricos intervencionales que se han venido dando, las variantes exigencias de la ciudadanía, los cambios sociales, la tipología urbanística, el aumento demográfico, las características poblacionales, las variaciones de actividad social y económica, las cuotas de convivencia y bienestar que exigen nuestros vecinos, los recursos humanos disponibles, los medios técnicos asumidos, las nuevas tecnologías en materia de protección y seguridad, los acuerdos y convenios suscritos, los cambios normativos y regulatorios que se proyectan, etc.
En la seguridad de no parecer muy académicos, trabajamos y proyectamos nuestro servicio en base a unos ejes programáticos principales, los cuales tienen un objetivo general, unos retos estratégicos y unas líneas de actuación.
En la parte operativa-ejecutiva que contienen las líneas de actuación, se implementan los cuadros de mando y los factores de desempeño en los distintos niveles: estratégico (históricos, demandas, victimización, percepción, etc.), táctico (servicios prestados, eficiencia, satisfacción, etc.) y operativo (estructura operativa, fuerza actuante, hora y órdenes de servicio, asignación de recursos, etc.).
Actualmente trabajamos con cuadros de mando de carácter operativo y estratégico, elaborados a partir de los datos que generan nuestras distintas herramientas tecnológicas y los sistemas de comunicación y coordinación interdepartamental. Aunque estos cuadros de mando nos ofrecen una visión estructurada, lo cierto es que aún requieren una participación humana muy significativa: la interpretación, el análisis y, sobre todo, la elaboración final de los planes de actuación sigue dependiendo del criterio policial.
No utilizamos un modelo único ni completamente estandarizado, porque entendemos que cada área y cada situación requieren una lectura específica. Es cierto que muchos procesos podrían automatizarse, ya que comparten lógica origen–destino, pero la realidad operativa nos demuestra que la decisión final debe seguir recayendo en el mando responsable del área de gestión y, posteriormente, en los mandos operativos del turno, que son quienes aplican esas decisiones al servicio diario.
Estos cuadros de mando, cuando los tenemos disponibles, los utilizamos principalmente en las reuniones de planificación y de revisión del servicio, así como en los procesos de ajuste de políticas públicas de seguridad. Nos sirven para reorientar dispositivos, valorar prioridades y decidir qué proyectos tecnológicos o de recursos humanos requieren un impulso adicional.
Aun disponiendo de estas herramientas, tenemos claro que la experiencia policial sigue siendo el eje central de la toma de decisiones. Los cuadros de mando son una ayuda valiosa, pero no condicionan nuestra estrategia ni sustituyen el análisis profesional. La seguridad no se puede gestionar con soluciones “enlatadas” o decisiones automáticas: cada día, cada turno y cada servicio presentan matices propios que obligan a ajustar la planificación. Por eso trabajamos con un modelo flexible, donde las decisiones se revisan en el momento previo a su ejecución y se modifican tantas veces como sea necesario en función de la realidad operativa del municipio. Esa combinación —datos interpretados por criterio policial— es la que nos permite actuar con eficacia y adaptarnos a las circunstancias reales del día a día.
La gobernanza de todas estas variables hace posible, o por lo menos minoriza, que cada ajuste táctico se alinee con los objetivos estratégicos de seguridad ciudadana.

Análisis de concentraciones de riesgo
USECIM: Las intervenciones en materia de drogas, alcohol o alteraciones del orden requieren abordajes preventivos. ¿Qué tecnologías ayudan a detectar patrones y anticipar concentraciones de riesgo en zonas concretas del municipio?
MANUEL LÓPEZ: Las intervenciones relacionadas con drogas, alcohol o alteraciones del orden las abordamos siempre desde un enfoque preventivo. Para nosotros, la clave está en anticiparnos mediante presencia policial disuasoria, dispositivos específicos en zonas sensibles y una coordinación fluida con otros servicios municipales (salud, juventud, servicios sociales) cuando la situación requiere una intervención más amplia que la estrictamente sancionadora.
En la práctica, trabajamos reforzando aquellos espacios donde ya sabemos que pueden surgir estos comportamientos: parques, zonas de ocio concretas, recintos durante eventos o áreas donde existe afluencia juvenil en determinados horarios. Nuestro modelo se basa más en el conocimiento del territorio y en la planificación preventiva que en la reacción.
Sobre la necesidad (o no) de tecnologías avanzadas para detectar patrones, en nuestro caso concreto, la realidad urbana de Las Rozas de Madrid hace que este tipo de infracciones sea relativamente reducido y, además, muy predecible. Disponemos de un número contenido de incidentes relacionados con drogas, alcohol o alteraciones del orden, y estos se concentran en lugares muy concretos y en franjas horarias conocidas.
Esto hace que, a diferencia de otros municipios con mayor presión o dispersión de escenarios de riesgo, no hayamos necesitado incorporar tecnologías específicas de detección de patrones, como sistemas avanzados de analítica de comportamiento o modelos predictivos aplicados a este ámbito.
Los “dónde” y los “cuándo” están prácticamente definidos y no presentan variaciones significativas. Por tanto:
- no es necesario un modelo tecnológico complejo para detectarlos;
- ni algoritmos predictivos avanzados para anticiparlos;
- porque la inteligencia operativa ya viene dada por la propia realidad del municipio.
En todo caso, la tecnología nos puede servir para movilizar con rapidez efectivos de un punto a otro, pero sin que ello implique la necesidad de establecer sistemas específicos de análisis de patrones o modelos predictivos orientados a este tipo de intervenciones.
En definitiva, nuestra ventaja está en el conocimiento profundo del territorio y en la estabilidad de los escenarios de riesgo, lo que nos permite planificar con precisión —y sin depender de herramientas complejas— la presencia policial donde realmente es necesaria.

Gestión de delitos contra el patrimonio
USECIM: Los incidentes contra propiedades privadas y comercios suelen seguir lógicas territoriales. ¿Cómo trabajan la correlación espacial de hechos delictivos y qué herramientas utilizan para diseñar dispositivos preventivos?
MANUEL LÓPEZ: Nosotros compartimos jurisdicción territorial operativa con la Guardia Civil, con la que tenemos una magnífica y exitosa colaboración, trabajando verdaderamente en equipo en la prevención y seguridad ciudadana de nuestros ciudadanos. Hay que decir que hemos sido el primer municipio de España y de la Comunidad de Madrid que ha suscrito un Plan Local de Prevención y Seguridad entre la Guardia Civil y la Policía Local.
Quisiera considerar, primeramente, que a nuestros vecinos las figuras delictivas contra el orden socioeconómico que más alarma les causan son principalmente tres: los delitos violentos en la vía pública; robos con fuerza y violencia en domicilios, establecimientos y otras instalaciones; y robos de y en vehículos.
Hace años hicimos un estudio, sobre datos oficiales históricos, que concluyó que, en el ámbito temporal del cambio de horario de otoño, se produce un aumento significativo —como mínimo— de un 7% de este tipo de delincuencia, sobre todo de los robos con fuerza en domicilios. Solamente atendiendo a esta circunstancia.
Pues bien, a partir de estos datos, y embridando toda la planificación anual a este cometido, desde principios de octubre hasta pasadas las fiestas navideñas, juntamente con Guardia Civil proyectamos una planificación especial para dar respuesta a este fenómeno delincuencial.
Nuestra respuesta se basa en cuatro fases, siendo el objetivo generar disuasión, prevención y aprehensión mediante una presencia policial inteligente y predictiva: recogida y análisis inmediato y centralizado de todos los datos —debemos compartir toda la información necesaria—; diseño de dispositivo táctico, con dinámicas de prevención optimizando y priorizando “puntos calientes”, puestos de observación y vigilancia en puntos estratégicos y disponiendo de unidades de reacción listas para intervenir; ejecución sobre el terreno de los agentes, con indicaciones y mapas de riesgos, donde se les mandatan instrucciones sobre la vigilancia activa, la interacción proactiva y el reporte en tiempo real; y, por último, la explotación de resultados y retroalimentación.
Como herramientas clave utilizamos software y soluciones policiales integrados en nuestras plataformas, los terminales móviles asignados a cada agente, la sala de control y el sistema de videovigilancia. Para ello trabajamos con:
- registro sistemático y georreferenciado de hechos (robos con fuerza, hurtos, daños, etc.), analizando su localización exacta y su recurrencia;
- identificación de series delictivas con patrones comunes en horario, tipo de objetivo, herramientas empleadas o puntos de acceso utilizados.
Este análisis nos permite diseñar dispositivos preventivos específicos, como refuerzos de presencia uniformada, patrullas de paisano, coordinación con el sistema de videovigilancia, colaboración con comerciantes y comunidades de propietarios en materia de autoprotección, así como la comunicación constante con otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad cuando detectamos patrones que exceden el ámbito municipal.
A partir de este conocimiento estadístico y operativo podemos planificar y activar servicios especiales de control y vigilancia, priorizando estas actuaciones frente a otros servicios cuando existe riesgo de repetición o concentración territorial.

Tiempos de respuesta
USECIM: La percepción de seguridad está directamente vinculada al tiempo de llegada de los agentes. ¿Qué sistemas utilizan para medir, analizar y reducir los tiempos de respuesta a los avisos policiales?
MANUEL LÓPEZ: La medición de los tiempos de respuesta es importante para la percepción de seguridad, pero en nuestro caso contamos ya con un conjunto de herramientas tecnológicas que nos permiten disponer de una ingente cantidad de información sobre cómo reaccionamos ante los avisos policiales. Los sistemas de gestión de llamadas, la central de comunicaciones, la localización vehicular y los terminales móviles individuales generan de forma continua datos muy precisos sobre la hora de entrada del aviso, la asignación de la patrulla y la llegada al lugar.
Gracias a estas herramientas sabemos, en tiempo real, cómo se están desarrollando los servicios y podemos analizar rutas, distancias y alternativas si fuera necesario. Esta información, combinada con la sectorización del municipio y la presencia preventiva habitual, nos permite mantener unos estándares de respuesta plenamente adecuados a las características y necesidades de Las Rozas de Madrid.
Por ello, desde nuestro punto de vista, no consideramos necesario establecer una planificación operativa específica basada en los tiempos de respuesta, ya que la operativa policial actual funciona con eficacia y los tiempos se mantienen dentro de parámetros normales y aceptables. Nuestro modelo no requiere una intervención orientada a modificar estos tiempos, sino que apuesta por consolidar lo que ya funciona correctamente.
Preferimos centrar nuestros esfuerzos en mejorar y reforzar los servicios tecnológicos que brindamos a los agentes y a los mandos responsables del turno: herramientas más sólidas, comunicaciones más estables, plataformas más integradas y dispositivos móviles cada vez más completos. Para nosotras, este camino es el que realmente aporta valor a la operación policial y garantiza una respuesta eficaz en el día a día.
En cualquier caso, revisamos periódicamente los datos disponibles para detectar posibles desviaciones o zonas puntuales con tiempos superiores a la media. Si aparecen, ajustamos sectorización, puntos de estacionamiento o procedimientos de comunicación. Pero todo ello desde una perspectiva de ajuste fino, no como una necesidad estructural de rediseño.
En definitiva, los tiempos de respuesta no son para nosotros un problema operativo ni una variable que requiera una estrategia específica. Lo que sí consideramos esencial es seguir proporcionando a los agentes las mejores herramientas tecnológicas posibles, porque ahí es donde realmente está la clave para mejorar el servicio y seguir respondiendo con solvencia a las necesidades del municipio.

Digitalización administrativa
USECIM: La carga documental es muy elevada: denuncias, atestados, trámites internos, etc. ¿Qué grado de digitalización ha alcanzado la gestión administrativa policial y qué procesos están en fase de automatización?
MANUEL LÓPEZ: La carga documental en la actividad policial es elevada, pero en nuestro caso podemos afirmar que la gestión administrativa ha alcanzado un grado de madurez digital muy alto.
Hoy en día, la mayor parte de los procesos que antes requerían soporte físico se realizan ya en entornos digitales, lo que nos permite trabajar con mayor agilidad, seguridad y coherencia interna. Prácticamente no necesitamos el papel como elemento de registro, gestión o comunicación del dato dentro del entorno policial.
Sin embargo, todavía existen determinados procedimientos donde el soporte físico sigue siendo necesario. Y es importante subrayarlo: estas limitaciones no provienen de la Policía Local, sino de factores externos.
Hablamos, por ejemplo, de trámites en los que la relación con la ciudadanía o con otras áreas municipales aún exige soportes no digitalizables —ya sea por requisitos legales, por criterios administrativos o porque la propia naturaleza del interlocutor no permite la eliminación del soporte físico. Por tanto, la frontera actual de digitalización no está en nuestros sistemas, sino en los entornos externos con los que interactuamos.
Entre los procesos plenamente digitalizados podemos destacar:
- la tramitación de las denuncias y atestados a través de aplicaciones corporativas;
- generación de informes y comunicaciones internas mediante gestores documentales;
- el uso de la firma electrónica y del expediente electrónico municipal en todas las materias de comunicación con el ciudadano.
Sobre la automatización de procesos, interpretamos la automatización como una herramienta útil, donde supone delegar tareas en un tercero —sea un script, una IA o un sistema programado— para la realización de procesos administrativos. La experiencia policial nos recuerda que no todas las situaciones son iguales ni admiten un criterio uniforme. Cada intervención tiene matices operativos que requieren una valoración humana.
Por ello, nuestra visión es clara:
- la automatización se debe aplicar solo a tareas administrativas, repetitivas o puramente formales, donde realmente mejora la eficacia;
- nunca debe usarse para sustituir la toma de decisiones policiales, la valoración de un hecho o la respuesta al ciudadano.
La esencia del trabajo policial sigue siendo humana. La tecnología nos apoya, nos ordena y nos libera de cargas, pero no sustituye nuestro juicio profesional.

Automatización y RPA
USECIM: Cada vez más policías incorporan automatización de procesos. ¿Qué tareas o flujos de trabajo consideran susceptibles de robotización mediante tecnologías RPA para liberar tiempo operativo?
MANUEL LÓPEZ: Cada vez se habla más de robotización mediante tecnologías RPA (Robotic Process Automation), que no es otra cosa que la utilización de “robots de software” capaces de ejecutar tareas administrativas repetitivas dentro de los sistemas informáticos. Se trata de herramientas que imitan acciones humanas muy básicas —copiar, mover datos, rellenar campos o lanzar procesos— sin necesidad de intervención continua.
En nuestro caso, entendemos que este tipo de automatización podría, en un futuro, ayudar a optimizar tiempo y reducir carga administrativa, del mismo modo que los nuevos agentes de IA pueden apoyar tareas de ordenación o clasificación documental. Sin embargo, hoy por hoy, consideramos que aún no se dan las condiciones tecnológicas y normativas necesarias para incorporar estos sistemas en la gestión administrativa policial.
Para que la robotización fuera viable necesitaríamos, entre otros requisitos:
- robots de software plenamente adaptados al entorno policial, capaces de comprender la lógica de nuestros procedimientos;
- garantías estrictas en materia de protección de datos y seguridad de la información;
- tecnologías normativizadas y legalmente validadas, capaces de operar en un entorno tan sensible como el policial.
Mientras estas premisas no se cumplan, consideramos prematuro “aventurarse” a la robotización de nuestros procesos. La prudencia en este ámbito es fundamental, porque hablamos de información especialmente protegida, expedientes administrativos y tareas donde el error o la mala interpretación pueden tener consecuencias relevantes.
Además, entendemos que, exigiendo una mejora en las herramientas ya existentes y en los servicios que prestan los proveedores, podríamos alcanzar gran parte de los beneficios buscados —eficiencia, agilidad, reducción de tareas mecánicas— sin necesidad de introducir robots software que operen directamente sobre nuestros procedimientos administrativos.
En definitiva, vemos la robotización como una posibilidad futura, pero solo cuando esté acompañada de tecnología certificada, legalmente segura y plenamente adaptada a la realidad policial. Hasta entonces, priorizamos la mejora continua de nuestras herramientas, manteniendo la seguridad del dato y la responsabilidad administrativa como pilares irrenunciables.

Central de comunicaciones avanzada
USECIM: La gestión de llamadas y avisos es un nodo crítico del servicio. ¿Con qué capacidades cuenta la central de comunicaciones en términos de priorización inteligente, categorización automática e integración con otros servicios de emergencia?
MANUEL LÓPEZ: La central de comunicaciones es uno de los puntos más críticos del servicio policial. Allí se reciben los avisos, se coordinan los recursos en tiempo real y se mantiene la comunicación con otros servicios de emergencia. Hoy contamos con las capacidades esenciales para trabajar de forma segura y eficiente. Además, estamos en fase de preproducción de un sistema integrador que marcará un salto cualitativo en nuestra operatividad.
Este nuevo sistema está diseñado para unificar en una misma plataforma:
- las comunicaciones telefónicas y las transmisiones policiales;
- la consulta y explotación de la base de datos policial interna;
- localización vehicular en tiempo real;
- visualización operativa del sistema de videovigilancia municipal;
- y las capas de información GIS procedentes de otras áreas municipales (tipología urbanística, viales, equipamientos, etc.).
El objetivo es tener una visión integral del servicio. Queremos que los elementos críticos —comunicación, información, localización y análisis territorial— se unan en un único entorno operativo. Esto permitirá clasificar mejor los avisos y agilizar la coordinación en cualquier situación.
El sistema también facilitará la integración con otros servicios municipales de emergencia, especialmente con Protección Civil y con los equipos profesionalizados con los que trabajamos a diario. Compartimos operativos en eventos, emergencias y dispositivos preventivos. Un entorno común hará más sencilla la gestión coordinada, la trazabilidad de las actuaciones y la activación simultánea de recursos cuando sea necesario.
Respecto al servicio M112, es importante recordar que es un elemento clave para la operativa policial. Es la puerta de entrada de emergencias y tiene capacidad para movilizar recursos. Sin embargo, su estructura autonómica hace que no sea posible integrarlo por completo en nuestros sistemas internos. Por ello, nuestra central trabaja en un doble flujo: integración total a nivel municipal y coordinación externa con M112 siguiendo los protocolos establecidos.

Formación tecnológica del personal
USECIM: El salto a una policía digital exige nuevas capacidades. ¿Qué itinerarios formativos tecnológicos están desarrollando para que la plantilla pueda asumir las nuevas herramientas digitales y los modelos basados en datos?
MANUEL LÓPEZ: El tránsito hacia un modelo de policía digital y orientada al dato exige un esfuerzo formativo continuo. Para nosotros, la formación no es un elemento accesorio, sino una parte integrada de cada proyecto tecnológico que ponemos en marcha. Cada vez que incorporamos una nueva herramienta o actualizamos un sistema, planificamos de manera específica el itinerario formativo que debe acompañarlo, adaptado al perfil de los agentes y mandos que lo utilizarán.
En este sentido, trabajamos en varios niveles de capacitación:
- competencias digitales básicas, que incluyen el uso avanzado de aplicaciones corporativas, la seguridad de la información y las buenas prácticas en el manejo del dato;
- formación específica por unidades, centrada en ámbitos como videovigilancia, tráfico, drones, sistemas de gestión del servicio o terminales móviles operativos, diseñada de forma concreta para los agentes que desempeñan esas funciones;
- ciberseguridad y protección de datos, para garantizar que todas las herramientas se utilizan de forma segura y en estricto cumplimiento de la normativa. En este punto contamos con el apoyo del departamento de TI, que marca las pautas, procesos y requisitos de seguridad en la gestión de la información.
Además, en los proyectos actualmente en desarrollo —como el nuevo sistema integrador de comunicaciones— hemos previsto una formación específica por roles. El objetivo es que cada profesional, desde los operadores de la central hasta los mandos y patrullas, pueda interiorizar de forma práctica el funcionamiento de la plataforma, garantizando un uso natural, eficiente y plenamente alineado con la operativa policial.
Nuestra intención es clara: que la tecnología no se convierta en una barrera, sino en una herramienta plenamente integrada en la práctica diaria. La verdadera capacidad la aporta la formación y la preparación del personal, porque son los agentes quienes, a través de estas herramientas digitales, convierten los datos en actuaciones eficaces y en un servicio de mayor calidad para la ciudadanía. En definitiva, son ellos, con su propia praxis policial, quienes dan sentido operativo a los modelos y capacidades que brinda la tecnología.

Comisario principal Manuel López Sánchez, Policía Local de las Rozas.
Hoja de ruta hacia un modelo de “Smart Local Police”
USECIM: La transformación digital es un proceso continuo. ¿Cuál es la hoja de ruta de la Jefatura para consolidar un modelo de policía local inteligente, interoperable y plenamente orientado a la toma de decisiones basada en datos?
MANUEL LÓPEZ: Lo primero es creernos que la digitalización y las nuevas tecnologías no son un fin en sí mismo, sino un nuevo ecosistema en el que tenemos que jugar porque es el “campo” de futuro que nos demandan nuestros ciudadanos para ser más productivos y prestar un mejor servicio.
La hoja de ruta de nuestra policía es un plan de acción claro y por fases, diseñado para dotar al agente de calle y a los mandos de mejores herramientas, información y capacidad de predicción. Pero también —y esto es muy importante— poniendo al ciudadano por delante como perceptor-benefactor de estas mejoras.
La Jefatura concibe la transformación digital como un proceso progresivo y continuo, en el que cada avance tecnológico debe ir acompañado de una mejora real en la capacidad operativa del servicio. Nuestra hoja de ruta hacia un modelo de Smart Local Police se apoya en dos ejes esenciales:
- la implementación adecuada de la tecnología, garantizando que cada herramienta que incorporamos aporta valor real y se integra sin generar complejidad innecesaria;
- la formación específica del personal, tanto en la operativa policial —el conocimiento y su correcta aplicación— como en el uso de las nuevas tecnologías que transforman y potencian esa misma operativa.
A partir de estos ejes, la hoja de ruta se articula en varios elementos clave:
1. Estabilizar y consolidar lo existente
Garantizar la fiabilidad de los sistemas ya implantados —videovigilancia, tráfico, gestión del servicio, comunicaciones— antes de avanzar hacia nuevas capas tecnológicas. La estabilidad operativa es la base sobre la que se construye cualquier transformación.
2. Integración de plataformas y datos
Reducir las “islas tecnológicas” y avanzar hacia un entorno unificado que permita relacionar información de movilidad, seguridad ciudadana, videovigilancia, geolocalización y recursos policiales. La interoperabilidad es esencial para una visión completa y coordinada.
3. Desarrollo de analítica y cuadros de mando
Pasar de la estadística meramente descriptiva a modelos más analíticos que ayuden a anticipar necesidades, detectar patrones y apoyar la planificación preventiva. La información bien estructurada debe servir de apoyo al criterio profesional.
4. Introducción progresiva de IA e IA generativa en entornos controlados
Especialmente para consultas en lenguaje natural, apoyo en la explotación del dato, tratamiento de información y asistencia en la preparación de informes. Todo ello, siempre en entornos supervisados y sin sustituir nunca la decisión policial.
5. Refuerzo de la ciberseguridad, la protección de datos y la ética en el uso de la tecnología
La confianza ciudadana depende de que la tecnología se utilice con garantías, rigor y pleno cumplimiento normativo. Este es un pilar irrenunciable en cualquier avance digital.
Nuestro propósito es consolidar una Policía Local inteligente, interoperable y orientada a la toma de decisiones basada en datos, pero sin perder nuestra esencia, como dice nuestro lema: “estamos para ayudarte”, con proximidad al ciudadano, con el juicio profesional y la experiencia acumulada que dan sentido operativo a todas las herramientas tecnológicas.
Todo lo que se haga para mejorar y dar un mejor servicio, bienvenido sea. Pero no debemos desnortar la idiosincrasia de nuestro propio quehacer, nuestro ADN: estar cerca y ser un proveedor eficiente de protección a nuestros vecinos. Al fin y al cabo, la Policía Local es “el médico de cabecera” que atiende aquellos primeros males sociales que atentan contra la seguridad, la convivencia y el bienestar de nuestros vecinos y visitantes.
OSCAR ETXEBARRIA
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