Uso policial de redes sociales en la gestión de la seguridad urbana

Dic, 2025 | LOCAL SECURITY

La evolución de la seguridad urbana en entornos altamente digitalizados ha convertido las redes sociales en un nuevo espacio de riesgo, información y oportunidad operativa para los cuerpos policiales. Convocatorias espontáneas, desinformación, difusión de conductas de riesgo o alertas ciudadanas no canalizadas por vías tradicionales obligan a repensar los modelos clásicos de vigilancia, prevención y toma de decisiones.

En este contexto, el uso policial de las redes sociales en la gestión de la seguridad urbana deja de ser una herramienta meramente comunicativa para integrarse en los flujos operativos de control, análisis y anticipación. La Policía Local de Sevilla ha incorporado esta actividad dentro de su Centro de Control, situándola en el núcleo del sistema de gestión de incidencias, coordinación de recursos y supervisión en tiempo real.

Para profundizar en cómo se articula este modelo, qué objetivos persigue, qué criterios operativos lo sustentan y qué resultados está generando, conversamos con Antonio Barea Sánchez, subinspector de la Policía Local de Sevilla y responsable del Centro de Control y de la ejecución de esta actividad, sobre el papel de las redes sociales como extensión funcional del trabajo policial y su contribución a una seguridad urbana más preventiva, próxima y eficaz.

Uso policial de redes sociales en la gestión de la seguridad urbana

Ejemplo de visualización agregada de información procedente de fuentes abiertas, utilizada como apoyo al análisis operativo y a la toma de decisiones en el Centro de Control de la Policía Local de Sevilla.

Enfoque estratégico y justificación operativa

USECIM: ¿Qué razones operativas llevaron a la Policía Local de Sevilla a incorporar de forma estructurada las redes sociales como parte de su actividad policial y no únicamente como un canal informativo?

ANTONIO BAREA SÁNCHEZ: El rastreo de fuentes abiertas, conocido como OSINT, ha sido siempre una herramienta fundamental para la función policial moderna, como estrategia de anticipación al riesgo, debido a su capacidad para transformar datos públicos en inteligencia estratégica y operativa.

La observación del entorno ha sido siempre clave en el trabajo policial. Cuando una dotación patrulla por las calles está realizando una intensa labor de observación y de búsqueda de síntomas precursores de conductas delictivas. A mayor experiencia, mayor es el catálogo de síntomas que el policía es capaz de identificar para detectar conductas incívicas o delictivas y activar las medidas preventivas o reactivas correspondientes. Esto incrementa la eficacia policial y, con ello, la seguridad pública.

La presencia de la Policía Local en redes sociales estuvo precedida de una intensa actividad de rastreo y búsqueda de información en plataformas anteriores como blogs, grupos de noticias, foros o listas de correo. Antes de la era digital, esta búsqueda se centraba en periódicos, folletos, octavillas, carteles o anuncios. Toda esta información se cruzaba con los ficheros policiales existentes en las dependencias, que se actualizaban manualmente en aquellas fichas de cartón ordenadas alfabéticamente en cajas de madera.

En definitiva, las redes sociales, los foros o los blogs no son más que herramientas de difusión. La información siempre va a estar ahí y la Policía Local se adaptará a las herramientas disponibles en cada momento.

Búsqueda de información

A principios de los años 2000, con la creciente actividad de movimientos sociales alternativos, centros sociales autogestionados y movimientos okupas, así como las actuaciones policiales relacionadas, fue necesario iniciar ese trabajo de búsqueda de información en las herramientas utilizadas por estos colectivos para su actividad.

En 2006, con la entrada en vigor de la Ley 7/2006, de 24 de octubre, conocida como Ley Antibotellón, y el ejercicio por parte de los ayuntamientos de potestades administrativas para “garantizar el normal desenvolvimiento de la convivencia ciudadana y corregir actividades incívicas incompatibles con la normal utilización de los espacios abiertos de los núcleos urbanos” (art. 1), se generaron diversos problemas. Surgieron numerosas iniciativas de rechazo y las convocatorias se realizaban a través de las plataformas existentes en aquel momento.

La Policía Local tenía que estar atenta a lo que ocurría en esa dimensión digital de la sociedad sevillana para conocer el sentir de los vecinos y anticiparse a situaciones de riesgo para la seguridad pública.

A medida que iban surgiendo nuevas plataformas, comenzamos a observar cualquier actividad de interés para nuestro ámbito profesional y para la seguridad pública en Sevilla.

Sala del Centro de Control de la Policía Local de Sevilla

Presencia oficial

En abril de 2012 se registró el perfil @PoliciaSevilla en Twitter como perfil oficial de la Jefatura de Policía Local. Ese momento puede marcarse como el inicio de la presencia oficial de la Policía Local en redes sociales.

Posteriormente, en 2015, se avanzó hacia una presencia combinada de todos los servicios que participan en la gestión de las emergencias en la ciudad (Policía Local, Bomberos y Protección Civil) a través de los canales Emergencias Sevilla, volcando en este nuevo perfil todos los contenidos relativos a la Policía Local.

Este fue un paso clave en el diseño del modelo actual, al integrar oficialmente las redes sociales en el Plan de Emergencias de la Ciudad como una herramienta operativa fundamental para el aviso a la ciudadanía en situaciones de emergencia y para hacer frente a la desinformación. De hecho, se incluyeron en el catálogo de riesgos del Plan las conductas anómicas —síntomas precursores de acciones que pueden comprometer la seguridad o la convivencia— y la desinformación, en línea con la Estrategia de Seguridad Nacional.

Esta es la base de nuestra presencia en redes sociales:

  • Herramienta operativa de apoyo a la toma de decisiones desde el Centro de Control de la Policía Local.
  • Información de servicio público para mantener una comunidad vinculada, con un alto nivel de compromiso e interacción (engagement).
  • Información puntual sobre situaciones que puedan repercutir en la seguridad o en la convivencia pacífica.
  • Rastreo permanente en redes sociales para la detección de conductas anómicas, la anticipación al riesgo y la prevención de situaciones inesperadas (social listening).
  • Control de la desinformación, ofreciendo información veraz desde los perfiles oficiales.

Función del Centro de Control y Coordinación institucional

USECIM: ¿Qué implica esta función del Centro de Control y su coordinación con el área de comunicación institucional?

ANTONIO BAREA SÁNCHEZ: Incorporar las redes sociales a la labor de la Policía Local desde su Centro de Control nos aporta una herramienta operativa adicional. Permite establecer procedimientos de obtención de información de interés orientados a anticipar la movilización de recursos policiales y a apoyar la toma de decisiones tanto ante dispositivos programados como ante situaciones sobrevenidas.

La coordinación con el área de comunicación institucional es permanente y forma parte del propio modelo de gestión.

Uso policial de redes sociales en la gestión de la seguridad urbana

USECIM: Desde una perspectiva policial, ¿qué tipo de riesgos o situaciones no detectables por los canales tradicionales pueden identificarse a través de las redes sociales?

ABS: La Policía Local mantiene sus canales tradicionales de atención al ciudadano para la notificación de cualquier situación de riesgo. No obstante, a través de las redes sociales es frecuente la detección temprana de convocatorias, reuniones o acciones hostiles vinculadas a eventos o celebraciones en la ciudad.

Asimismo, es habitual el uso de las redes sociales para notificar situaciones que los ciudadanos están presenciando, sin llegar a utilizar el teléfono tradicional, lo que permite disponer de señales de alerta complementarias en tiempo real.

Redes sociales como fuente de información operativa

USECIM: ¿Cómo se integran las redes sociales en el ecosistema de información del Centro de Control junto a llamadas, cámaras, patrullas y otros sistemas de vigilancia?

ANTONIO BAREA SÁNCHEZ: Un ejemplo claro de esta integración se produce durante el Plan Operativo desplegado con motivo de la Semana Santa de Sevilla y la Feria de Sevilla.

La Semana Santa es, sin duda, el evento más complejo que se gestiona en la ciudad. La temática cofrade tiene una relevancia excepcional y una repercusión social muy elevada.

Los canales con mayor alcance de la ciudad y sus community managers se ponen a disposición del dispositivo dentro del catálogo de recursos del Plan de Emergencias Municipal, activado en fase de preemergencia.

Desde el Centro de Control de la Policía Local se establece una coordinación directa con los responsables de redes de las distintas hermandades que participan en la Semana Santa, creando un enlace operativo con los operadores policiales. Esta estrategia tiene una doble vertiente. Por un lado, permite conocer en tiempo real lo que ocurre en redes dentro de las comunidades de cada hermandad y gestionar directamente cualquier situación de riesgo con sus responsables. Por otro, la información operativa y los mensajes destinados a combatir la desinformación se canalizan a través de estos perfiles para que lleguen de forma eficaz a las comunidades vinculadas a cada hermandad.

Uso policial de redes sociales en la gestión de la seguridad urbana

Intervención policial apoyada en técnicas de análisis de fuentes abiertas (OSINT) para la identificación, verificación y actuación ante conductas detectadas en redes sociales que afectan a la seguridad pública.

Con este modelo se despliega una red de catalizadores de información, que permite recibir alertas tempranas y, al mismo tiempo, multiplicar exponencialmente la difusión de los mensajes oficiales al ser compartidos por los perfiles implicados.

La comunidad en redes sociales vinculada a la temática cofrade —hermandades, colectivos relacionados y medios de comunicación especializados— supera con creces los tres millones de seguidores. Con una comunidad atenta a los mensajes difundidos desde los canales oficiales, resulta más eficaz neutralizar acciones de desinformación que puedan surgir.

La información recibida en el Centro de Control por cualquiera de las vías de entrada puede ser contrastada, confirmada o descartada mediante el cruce de datos con el resto de recursos disponibles, como las cámaras de videovigilancia o el contingente policial desplegado en la vía pública.

USECIM: ¿Qué criterios se utilizan para evaluar la fiabilidad, relevancia y urgencia de la información que circula en redes sociales?

ABS:  Una publicación será fiable si su autor es un experto, una institución oficial o un medio con trayectoria contrastada. Las cuentas sin identificación clara o creadas recientemente obligan a aplicar criterios adicionales de verificación. También aporta fiabilidad la citación de fuentes primarias, la inclusión de enlaces a documentos oficiales o de elementos multimedia no manipulados. El uso de un lenguaje correcto, sin errores ortográficos, sin tono sensacionalista y la difusión por otros medios fiables refuerzan igualmente su credibilidad.

La información será relevante si resulta útil o aporta valor a la ciudadanía, si impacta en la vida de las personas, responde a una necesidad actual y se presenta de forma objetiva, sin sesgos.

Será urgente cuando se trate de información crítica en una ventana temporal reducida, que requiera difusión inmediata, siempre verificada, y que pierda valor con el paso del tiempo.

USECIM: ¿En qué medida las redes sociales permiten anticipar incidentes o modificar dispositivos policiales antes de que se materialicen situaciones de riesgo?

ABS: En numerosas ocasiones, la información obtenida a través de redes sociales permite anticiparse a incidentes, convocatorias o situaciones de riesgo. Son frecuentes las convocatorias de concentraciones realizadas en redes que permiten adelantar la presencia policial, disuadir la concentración o mitigar sus efectos.

Toda esta actividad se desarrolla exclusivamente sobre fuentes abiertas, con pleno respeto a la normativa de protección de datos, los principios de proporcionalidad y la garantía de los derechos fundamentales.

Uso policial de redes sociales en la gestión de la seguridad urbana

Actuación preventiva basada en la detección temprana de convocatorias en redes sociales, que permitió anticipar el despliegue policial y minimizar riesgos para la seguridad y la convivencia ciudadana.

Prevención, proximidad y relación con la ciudadanía

USECIM: ¿Qué papel juegan las redes sociales en la prevención de conductas de riesgo y en la concienciación ciudadana desde una lógica de seguridad urbana?

ANTONIO BAREA SÁNCHEZ: Las campañas de concienciación dirigidas a prevenir conductas de riesgo, combinadas con la eficacia policial en su detección y control, generan un impacto preventivo significativo. Un ejemplo son las campañas sobre consumo de alcohol y conducción, reforzadas por controles estáticos o dinámicos, que incrementan la percepción de riesgo y el cumplimiento normativo.

Desde la perspectiva de las políticas de seguridad pública, la seguridad percibida es una valoración subjetiva del nivel de riesgo, que no siempre coincide con la seguridad real reflejada en las estadísticas. En este ámbito, la confianza en las autoridades es un factor determinante.

La difusión de actuaciones policiales contribuye a trasladar a la ciudadanía la capacidad operativa y la eficacia del Cuerpo, equilibrando los mensajes que influyen en la percepción de inseguridad. En definitiva, refuerza la confianza ciudadana en las instituciones y contribuye a mejorar la percepción de seguridad.

Uso policial de redes sociales en la gestión de la seguridad urbana

Despliegue operativo derivado de la monitorización de redes sociales como herramienta complementaria para la prevención y gestión de situaciones de riesgo en el ámbito urbano.

USECIM: ¿Considera que esta actividad contribuye a reforzar el modelo de policía de proximidad en un entorno cada vez más digitalizado?

ABS: Sin lugar a duda. Los servicios públicos más cercanos y de uso más frecuente por la ciudadanía son los del ámbito municipal, donde se desarrolla la vida cotidiana.

La presencia de la Policía Local en redes sociales es especialmente intensiva dentro de los perfiles vinculados a la seguridad, al estar focalizada en el municipio y en la realidad más próxima de los ciudadanos. Este enfoque permite una observación constante de lo cotidiano, de las pequeñas incidencias y de los detalles que configuran la convivencia diaria.

Del mismo modo que la policía de barrio establece un vínculo directo con los vecinos de su demarcación, la presencia activa en redes sociales genera un mayor conocimiento de lo que ocurre en la ciudad y una mayor capacidad de anticipación. Trasladar a la ciudadanía la resolución de los asuntos que afectan a su entorno inmediato fortalece el vínculo con su Policía Local.

La actividad en redes permite recuperar y evolucionar la proximidad, pasando de una proximidad exclusivamente física al territorio a una proximidad digital centrada en las personas. La elevada penetración del smartphone y el uso intensivo de redes sociales hacen necesario este salto hacia la presencia digital y el ciberpatrullaje.

De este modo se conjugan la visibilidad física y la digital. Mientras la interacción presencial depende de la coincidencia en tiempo y lugar con una patrulla, la presencia digital se adapta a las necesidades del ciudadano, ofreciendo información oficial en tiempo real o diferido, a través de distintos canales y formatos, y ajustada al feedback de la comunidad.

El paradigma de la comunicación ha cambiado.

Las personas no están ancladas a un espacio físico concreto y la Policía Local no puede estar simultáneamente en todos los barrios. Esta proximidad 2.0 contribuye al bienestar ciudadano y a una mejor percepción de seguridad.

Como organización de servicio público, nuestra actuación debe estar orientada al ciudadano como objetivo de satisfacción. La confianza en el servicio es la clave.

USECIM: ¿Cómo se gestiona la interacción con la ciudadanía para que aporte valor operativo sin generar dependencia, ruido informativo o expectativas irreales?

ABS: Aunque se informa de forma reiterada a la comunidad de que los perfiles en redes sociales no son canales de denuncia ni de atención a emergencias, los perfiles oficiales mantienen activada la mensajería directa, que es utilizada con frecuencia para comunicar incidencias no urgentes. Esa información resulta válida y siempre es procesada.

Cuando las interacciones de los seguidores ponen de manifiesto la necesidad de aclarar o difundir información de interés general, se diseñan mensajes específicos que se difunden de forma abierta a toda la comunidad, evitando la interacción individualizada en público y reduciendo el ruido informativo.

Centro de Control de la Policía Local de Sevilla con sistemas de geolocalización y videovigilancia

Criterios profesionales, límites y ética

USECIM: Desde el punto de vista profesional, ¿qué límites se establecen para evitar que la actividad en redes sociales interfiera en investigaciones, vulnere derechos o genere alarma innecesaria?

ANTONIO BAREA SÁNCHEZ: Esta cuestión remite directamente a los principios básicos de actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad: proporcionalidad, congruencia y oportunidad. El control de la información que se traslada a la opinión pública es un elemento clave de la actividad policial.

En este ámbito resulta esencial definir qué se informa, cuándo se informa, quién informa y por qué canal se informa. Se ofrece únicamente la información necesaria y de servicio público; comunica quien tiene la competencia y el conocimiento completo del hecho, conforme al principio de especialidad; se informa en el momento adecuado, sin afectar a la operativa que se está desarrollando en la calle, y se hace a través de los canales oficiales habituales.

USECIM: ¿Qué protocolos o pautas internas regulan qué tipo de contenidos se publican y cuáles no, incluso cuando podrían tener un alto impacto mediático?

ABS: El impacto mediático no constituye un criterio relevante desde el punto de vista policial, ni en términos de repercusión, posicionamiento o visibilidad. El criterio central es siempre el servicio público.

Antes de difundir cualquier mensaje desde los perfiles oficiales es necesario plantearse si ayuda o entorpece la gestión de la situación. La información debe ser útil para la ciudadanía, no interferir en el operativo en curso y difundirse una vez confirmada, especialmente cuando se trata de controlar bulos o desinformación.

Se evita de forma expresa la publicación de contenidos sensibles que puedan afectar a la dignidad de las víctimas o de sus familiares, protegiendo la identidad personal, en especial en el caso de menores y personas vulnerables. Del mismo modo, se descarta el uso de material gráfico innecesario que pueda dañar la sensibilidad de la comunidad.

Asimismo, se mantiene el criterio de no difundir información que pueda comprometer la operativa en marcha o fases posteriores de una investigación. Por este motivo, el control de esta actividad desde el Centro de Control, donde se adoptan las decisiones operativas, resulta determinante.

USECIM: ¿Cómo se protege al personal policial frente a la exposición pública que conlleva este tipo de actividad?

ABS: Cuando se muestran intervenciones operativas de la Policía Local en la vía pública, se preserva la identidad de los agentes, utilizando planos de espalda, pixelado de rostros u otros recursos técnicos que salvaguardan la seguridad y privacidad de los profesionales.

Uso policial de redes sociales en la gestión de la seguridad urbana

Evaluación de resultados y aprendizaje organizativo

USECIM: ¿Qué indicadores utiliza la Policía Local de Sevilla para evaluar si la actividad en redes sociales está cumpliendo sus objetivos de seguridad y prevención?

ANTONIO BAREA SÁNCHEZ: Entre los indicadores utilizados destaca, en primer lugar, el tiempo de reacción y control de la desinformación, especialmente relevante para evitar situaciones de pánico o desorden público. Este aspecto resulta crítico durante la Semana Santa, como el evento de mayor complejidad operativa gestionado en la ciudad.

También se valora la repercusión de los avisos de movilidad, seguridad y emergencias, en la medida en que facilitan la planificación ciudadana y reducen situaciones de riesgo. A ello se suman las interacciones recibidas a través de mensajes directos, así como el uso de las redes sociales como un módulo de alerta temprana, capaz de detectar convocatorias o situaciones potencialmente conflictivas que permiten anticipar la respuesta policial.

Uno de los indicadores más significativos se produce cuando las publicaciones incorporan el concepto de “colaboración ciudadana”, solicitando a la comunidad la difusión de información. Esto ocurre, por ejemplo, en casos de personas desaparecidas, menores, identificación de responsables huidos tras accidentes de tráfico u otras situaciones similares. En estos supuestos, la respuesta de la comunidad es exponencial y, en numerosas ocasiones, resulta determinante.

USECIM: ¿Podría compartir algún ejemplo en el que la monitorización o intervención en redes haya tenido un impacto directo y positivo en la gestión de una situación concreta?

ABS: A lo largo de estos años se han instruido diligencias judiciales y se han practicado detenciones, en algunos casos, a partir de intervenciones operativas desarrolladas en conexión directa con el trabajo realizado en redes sociales. Entre ellas se incluyen actuaciones relacionadas con delitos contra los sentimientos religiosos (art. 524 CP), desórdenes públicos (art. 557 CP), delitos de odio (art. 510 CP), delitos contra la seguridad vial (art. 379 CP y ss.), usurpación de funciones públicas (art. 402 CP), delitos contra la integridad moral (art. 173 CP), delitos contra el medio ambiente (art. 330 CP), maltrato animal (art. 337 CP) o falsedad documental (art. 386 y ss.).

Durante este periodo se ha trabajado de forma coordinada con la Fiscalía Especializada en Criminalidad Informática, la Fiscalía de Seguridad Vial de Andalucía, Ceuta y Melilla, la Fiscalía de Medio Ambiente, así como con unidades especializadas de Policía Nacional y Guardia Civil, facilitando el intercambio de información policial en distintas investigaciones.

Uso policial de redes sociales en la gestión de la seguridad urbana

USECIM: ¿Qué aprendizajes internos ha generado esta experiencia en términos de organización, formación y cultura policial?

ABS: Más allá del impacto externo en términos de confianza institucional y percepción de seguridad, el uso de las redes sociales ha generado aprendizajes internos relevantes. La visibilidad del trabajo policial tiene un efecto positivo en la motivación del personal, contribuye a la consolidación del modelo policial y refuerza los procedimientos de actuación, fomentando una cultura de cohesión y participación.

Desde una perspectiva organizativa orientada a la eficacia y calidad del servicio, existe la convicción de que es necesario avanzar hacia modelos de trabajo en revisión y actualización permanentes.

El modelo de gestión de seguridad y emergencias aplicado durante la Semana Santa, basado en la colaboración con los responsables de redes de las hermandades para ampliar la obtención de información, el análisis conjunto de riesgos y la amplificación de los mensajes oficiales, se ha extendido progresivamente a otros eventos de repercusión nacional e internacional.

En cada evento se establece contacto con los responsables de comunicación digital de las entidades organizadoras para identificar riesgos asociados, detectar perfiles hostiles y recopilar información que permita anticipar el riesgo intrínseco y su impacto en la seguridad pública.

Futuro y evolución del modelo

USECIM: ¿Cómo cree que evolucionará el papel de las redes sociales dentro de los centros de control policiales en los próximos años?

ANTONIO BAREA SÁNCHEZ: Las redes sociales se consolidarán como una vía adicional de obtención de información, tanto para la operatividad policial como para las funciones de inteligencia, además de mantener su papel en la difusión de información de servicio público. Su integración como herramienta de apoyo a la toma de decisiones dentro de los centros de control será cada vez más natural y estructural.

USECIM: ¿Qué capacidades adicionales —tecnológicas, formativas o normativas— considera necesarias para consolidar este modelo de uso policial de redes sociales?

ABS: La irrupción de la inteligencia artificial y su integración con las redes sociales está llamada a transformar la seguridad pública, incorporándose al ecosistema de inteligencia operativa en tiempo real.

La combinación de redes sociales e inteligencia artificial abre un nuevo modelo de gestión de emergencias y de seguridad pública. La IA permitirá apoyar la identificación y verificación de incidentes mediante el análisis del lenguaje natural, la detección de patrones de inseguridad, el estudio del sentimiento en redes, la identificación de focos de desinformación y la generación de mapas de calor en tiempo real.

No obstante, la incorporación de estas capacidades plantea retos relevantes en materia de privacidad, sesgos algorítmicos, ciberseguridad y desinformación, que deben ser gestionados con rigor.

En definitiva, las herramientas actuales y futuras deben entenderse como apoyo a la toma de decisiones de los responsables de los centros de control y de la seguridad pública, nunca como un sustituto del criterio profesional.

Uso policial de redes sociales en la gestión de la seguridad urbana

Antonio Barea Sánchez, subinspector de la Policía Local de Sevilla y responsable del Centro de Control.

USECIM: ¿Qué recomendaciones trasladaría a otros cuerpos de Policía Local que estén valorando integrar las redes sociales como herramienta operativa de seguridad urbana?

ABS: La recomendación principal para aquellos cuerpos de Policía Local que aún no cuentan con una presencia activa en redes sociales es dar el paso y avanzar de forma decidida.

Las organizaciones policiales tienden, por naturaleza, a ser conservadoras, y cualquier proceso de cambio suele generar resistencias. En ocasiones, las redes sociales se perciben más como una fuente de problemas que como una herramienta de resolución de conflictos y anticipación al riesgo.

Aunque la incorporación de esta capacidad exige dedicar recursos, se trata de una inversión estratégica. La imagen digital tiene hoy un impacto muy superior al de la presencia exclusivamente física.

Los cuerpos policiales deben asumir que las reglas del juego han cambiado. Es imprescindible mantener una presencia activa y sostenida en el tiempo. Un perfil oficial sin actividad constituye un error estratégico y genera falsas expectativas.

Escuchar lo que se dice sobre la Policía Local, sobre su reputación institucional, permite ajustar la estrategia a las necesidades reales de la sociedad. Para ello es imprescindible contar con una estrategia de comunicación definida, asumiendo que existirán críticas.

La monitorización y la escucha activa son fundamentales. Generan inteligencia del mismo modo que el trabajo policial de calle aprende de cada patrulla, de cada intervención y de cada error. Ese aprendizaje continuo es el que impulsa la modernización de la Policía Local.

Para quienes viven el uniforme como una forma de vida, cualquier mejora que refuerce a la institución supone una satisfacción profesional. El ejercicio de la función policial es un privilegio por el servicio que se presta a la ciudadanía y por el reconocimiento que se recibe. En las redes sociales, ese vínculo también se produce.

OSCAR ETXEBARRIA

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