La Policía Local de Boadilla del Monte presenta una estructura operativa consolidada y diversificada, con unidades especializadas y una actividad que en 2025 ha superado las 24.000 intervenciones, abarcando ámbitos como la seguridad ciudadana, la movilidad, la atención asistencial o la protección de colectivos vulnerables.
Este nivel de actividad se apoya en una organización con más de un centenar de efectivos y en una progresiva incorporación de capacidades tecnológicas que amplían el alcance operativo del servicio, al tiempo que incrementan la complejidad en la gestión de la información y en la toma de decisiones.
En este contexto, la realidad operativa diaria pone de manifiesto la necesidad de evolucionar hacia un modelo policial en la seguridad local más ágil, coordinado y preventivo, capaz de dar respuesta a un entorno cada vez más exigente.
Sobre estos ejes, conversamos con Luis Rodrigo Fernández-Pinedo Quirós, Comisario Jefe de la Policía Local de Boadilla del Monte.

USECIM: La Policía Local de Boadilla del Monte supera las 24.000 intervenciones anuales y cuenta con una estructura operativa amplia. ¿Qué define hoy la carga real de trabajo de su policía local?
LUIS R. FERNÁNDEZ-PINEDO: Dicha carga queda definida por una población exigente en sus demandas, lo que nos obliga a buscar la mejora constante. La población ha crecido exponencialmente en los últimos años y muchas personas acuden a la localidad por la calidad de vida del municipio y su seguridad. Llevamos casi una década entre los municipios más seguros de la Comunidad de Madrid, y esto hace que la exigencia sea alta.
Como en todas las policías locales confluyen dos circunstancias: por un lado, somos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y nos preocupa todo lo relacionado con la seguridad ciudadana. Pero también somos un cuerpo local, cercano y que está en aspectos cotidianos como la convivencia vecinal y todas sus derivadas y conflictos. Descendemos a detalles impensables para otros cuerpos.
Esto queda reflejado en nuestra memoria de actuaciones, que recoge intervenciones tanto por robos, reyertas, violencia de género o accidentes de tráfico, como por actuaciones asistenciales, mediaciones o acciones educativas en centros escolares por parte de nuestros agentes tutores. Las policías locales somos la policía de proximidad, tal y como se concibió en sus inicios.
Y dicha carga de trabajo es exigente por naturaleza: la proximidad con el vecino hace que nuestra labor sea fiscalizada de manera constante. Siempre las unidades o cuerpos con los que se tiene menos contacto tienden a ser idealizados o sus imperfecciones, al ser más lejanas, se aprecian menos o con mayor benevolencia. Pero eso, lejos de ser un inconveniente, es para nosotros un incentivo constante de mejora.

USECIM: Con una plantilla de en torno a un centenar de agentes y una población cercana a los 70.000 habitantes, ¿dónde están actualmente los principales puntos de presión operativa?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Boadilla del Monte cuenta con una población joven bastante numerosa, y esto hace que una de las principales preocupaciones sea la problemática relacionada con un ocio seguro que no entre en conflicto con los intereses del resto de la población, que cuenta con perfiles de ocio y descanso distintos.
Por ello damos bastante importancia a la labor de los agentes tutores, inicialmente en los centros y su entorno, y posteriormente por la información que extraen, que es aprovechable para el servicio de patrullaje ordinario. Con la llegada del periodo estival preocupa especialmente la prevención del consumo de alcohol en vía pública por menores, tanto por sus efectos adversos para la salud como por la incidencia en el descanso vecinal y los desperfectos en el mobiliario urbano asociados a estos comportamientos.
En segundo lugar, y no menos importante, se trabaja de manera constante, junto con la Guardia Civil de la localidad, en la realización de controles de seguridad en las vías de acceso. Boadilla del Monte es el tercer municipio con mayor renta per cápita de España y cuenta con un gran número de viviendas unifamiliares, lo que lo convierte en un objetivo atractivo para determinados tipos de delincuentes.
Por ello se realizan campañas constantes de refuerzo de la seguridad. Y en los casos en que se materializan hechos delictivos contra el patrimonio, se busca una respuesta rápida de las unidades de investigación, de tal manera que se facilite información útil a los equipos de Guardia Civil competentes con el fin de esclarecer los hechos cuanto antes y prevenir nuevos ilícitos. Se trata de que el delincuente perciba la localidad como un lugar en el que no es fácil ni actuar ni salir impune.
USECIM: La estructura del cuerpo incorpora unidades especializadas y funciones cada vez más diversas. ¿Cómo se equilibra esa especialización con la necesidad de respuesta inmediata en el servicio diario?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: En plantillas del volumen de la de Boadilla, la especialización absoluta todavía es difícil. Todos los agentes, incluidos los mandos, tienen en muchas ocasiones una labor polivalente.
Para equilibrar la respuesta inmediata, los agentes, a pesar de prestar servicio en sus diversas especialidades, realizan labores de apoyo al servicio ordinario siempre que la demanda lo exige. No para cometidos ordinarios, pero sí para emergencias o necesidades urgentes.
En situaciones recientes, como días de nevada o alertas por fuertes vientos, todos los agentes, del primero al último, han cubierto avisos urgentes generados por la emergencia climática. Sirva como ejemplo también alertas de robo con autores presentes, incendios u otras emergencias de similar importancia.
Este formato permite disponer de agentes en caso de que la emergencia escale en la demanda de efectivos, sin tener que sacrificar determinadas especialidades. Los efectivos de paisano que realizan labores como agentes tutores o guías caninos apoyan a sus compañeros, incrementando la presencia policial en el turno ordinario.

USECIM: En los últimos años se ha producido un cambio en el perfil y las expectativas de las nuevas promociones. ¿Qué impacto real está teniendo en la gestión de la plantilla?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Es cierto que la filosofía de una jefatura no puede ser la misma que hace veinte años. La sociedad ha cambiado en su conjunto y las policías locales no son ajenas a ello.
La gente busca más conciliación y disponer de tiempo libre que incrementar sus ingresos en muchos casos. Esto hace que haya que cambiar la manera de organizar las plantillas. La jefatura no entra en las condiciones, pero gestiona los recursos personales de la mejor manera posible y busca la mayor eficiencia.
Si analizamos las leyes de personal o convenios de las fuerzas de seguridad en su conjunto, tanto estatales como autonómicas o locales, es evidente que las normas y las formas de trabajo han cambiado. Los recursos personales son un bien preciado en materia de seguridad y, como todos los bienes, en la última década han incrementado su coste.
Hay que buscar, mediante el uso de nuevas tecnologías, maximizar su aprovechamiento y obtener un mayor rendimiento de los agentes. A modo de ejemplo, durante las fiestas patronales, para la vigilancia de zonas aledañas al recinto ferial en prevención de botellones, se patrulla con un dron un radio bastante amplio y se monitoriza en tiempo real la necesidad de desplazar agentes a los parques aledaños.
De esta manera se mantiene a los agentes en el dispositivo de acceso al recinto si no es necesario que se desplacen. En otro tiempo había que duplicar el servicio y mantener a los agentes dando vueltas por las zonas aledañas, en detrimento del control de acceso al recinto ferial.
Igual ocurre en determinadas ocasiones a la hora de peinar una zona en la que se ha producido un hecho delictivo para localizar a los autores o en la búsqueda de personas desaparecidas.
USECIM: En municipios como Boadilla, donde muchos agentes desarrollan toda su carrera profesional, ¿cómo se evita la desmotivación a medio y largo plazo?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Esa es una cuestión clave en los cuerpos medianos y pequeños, donde la movilidad vertical y horizontal está muy limitada. La motivación de los agentes es muchas veces la clave entre una plantilla que funciona bien y otra a la que le cuesta.
Es evidente que en este reto debe participar tanto la jefatura como la parte política. Puede existir una jefatura brillante, pero sin el respaldo político las herramientas de motivación se limitan en gran medida.
Un agente puede estar motivado por diversas circunstancias y lo ideal es ir alternándolas o buscando que se produzcan en la medida de lo posible. Siempre con la salvedad de que las motivaciones suelen ser limitadas en el tiempo y hay que ir trabajándolas e innovando, ya que, de lo contrario, acaban decayendo.
Hay que buscar un buen clima de trabajo, que con la convivencia y los años suele irse desgastando. Es importante una labor mediadora de la jefatura que busque ir limando fricciones. También es valorado el hecho de contar con buenos medios en el trabajo; al final, la labor que se lleva a cabo es mejor y los agentes se sienten más valorados y tenidos en cuenta.
Con respecto a las especialidades, es una cuestión más que contrastada que un agente da lo mejor de sí cuando puede dedicarse en mayor medida a tareas que le resultan enriquecedoras o acordes a su perfil. Un policía que presta servicio como agente tutor o como guía canino, por ejemplo, suele aportar un plus a su labor diaria porque se dedica a algo que le gusta y con lo que se implica más allá de lo estrictamente profesional.

USECIM: ¿Hasta qué punto la organización interna —unidades, funciones, rotaciones— se convierte en una herramienta clave para mantener la implicación de los agentes?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Como señalaba en el punto anterior, la especialización es una herramienta muy importante a la hora de motivar a los agentes. Por lo general, cada cual tiene un perfil más idóneo para realizar unas labores u otras. Muchas veces forma parte de la función de la jefatura, o de los mandos intermedios, identificar en qué perfil podría encajar mejor cada agente.
Partiendo de dos premisas —que todo agente tiene una parte positiva que aprovechar y que en plantillas medianas no se puede alcanzar la especialización absoluta sin que se resienta el patrullaje ordinario—, hay que acudir a una fórmula intermedia: especializar a los agentes sin desvincularlos completamente de las necesidades del servicio ordinario, que puede requerirlos en caso de necesidad o urgencia.
Es evidente que se va logrando esa motivación o implicación cuando los agentes se sienten parte del cuerpo al que pertenecen y están orgullosos de ello.
USECIM: Boadilla ha incorporado progresivamente medios tecnológicos y capacidades operativas. ¿Están estos recursos respondiendo plenamente a las necesidades del servicio o existe todavía desfase entre inversión y operativa real?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Decir que responden plenamente sería muy conformista por nuestra parte. Como se ha señalado, buscamos siempre la mejora y la prestación de un mejor servicio. Por tanto, vamos avanzando a buen ritmo, pero sigue existiendo margen de mejora.
El desfase siempre existe. La inversión se realiza de manera inmediata y los frutos tardan en llegar. Las cámaras tienen un evidente efecto disuasorio en muchos casos, y se aprecia en el aumento del esclarecimiento de hechos delictivos y en la reducción de los mismos. Sin embargo, el delincuente se adapta y busca nuevas formas de delinquir más especializadas, lo que obliga a nuevas inversiones y a la incorporación de medios preventivos y reactivos.
Por tanto, a la pregunta de si existe desfase podríamos responder con el símil del acordeón: cuando optimizas la inversión y explotas al máximo el recurso, surgen nuevas necesidades en la operativa real; se impulsa una nueva inversión y esta no se explota de manera adecuada hasta que no transcurre un tiempo, generándose así un nuevo desfase.

USECIM: Más allá de la capacidad técnica, ¿qué impacto tienen los medios disponibles en la actitud y el rendimiento del agente en la calle?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Una nueva herramienta de trabajo casi siempre facilita la labor del agente y la hace más efectiva. Por tanto, el rendimiento aumenta y la actitud se vuelve más positiva.
El hecho de que el agente pueda confeccionar una novedad en la aplicación de gestión policial desde el vehículo, en el lugar de los hechos, con un teléfono asignado a su indicativo, hace que la labor sea más efectiva e inmediata. Y si el texto puede ser cumplimentado mediante dictado de voz, se consigue un plus claramente valorado por el propio agente.
Al final, es indiscutible que los medios repercuten en el rendimiento y, por ende, en la actitud. Una labor poco eficaz acaba desmotivando siempre.
En relación con la importancia de los medios, siempre recuerdo la borrasca Filomena. El “simple” hecho de contemplar en el pliego de adquisición de vehículos en modalidad de renting, por parte del subinspector que lo elaboró, que los mismos contasen con neumáticos “all season”, fue determinante para que la ciudad de Boadilla del Monte contase con todos los vehículos de policía operativos.
Por el contrario, la ausencia de este detalle fue lo que paralizó los vehículos policiales en ciudades aledañas mucho más grandes. Las primeras horas, hasta que se dotaron de cadenas a todos los vehículos, marcaron la diferencia en la respuesta a la emergencia.
USECIM: Las Policías Locales manejan hoy múltiples fuentes de información: cámaras, lectores, redes sociales o datos municipales. ¿Dónde está el principal problema actualmente: en el acceso al dato o en su explotación?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Sin ninguna duda, el problema se encuentra en el acceso y, como consecuencia de ello, en su explotación.
En nuestro país la legislación es muy garantista en cuanto al acceso a la información, lo que tiene aspectos positivos en términos de protección del ciudadano. Sin embargo, la otra cara de la moneda es que también puede dificultar o ralentizar esa protección.
El exceso de burocracia en determinados trámites impide la inmediatez en el cruce de datos que permitiría una mayor explotación de la información y, en consecuencia, una respuesta más rápida.

USECIM: En la práctica diaria, ¿se está consiguiendo transformar ese volumen de información en inteligencia útil para anticipar problemas?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Se consigue, pero la labor es ardua y no tan rápida como debería. En ocasiones, la labor policial se encuentra limitada por la propia tecnología y la normativa. Aquí se refleja claramente que quienes operamos dentro del marco legal lo hacemos a una velocidad inferior.
Disponer de gran cantidad de información, pero no contar con herramientas que la integren y faciliten resultados en tiempo real, ralentiza la capacidad de anticipación.
En situaciones como convocatorias a través de redes sociales para la realización de botellones u otros eventos, disponer de esa información permitiría planificar dispositivos más ajustados a las necesidades. Incidencias de este tipo, y otras que afectan a la seguridad ciudadana, podrían ser previsibles mediante el uso de inteligencia artificial que detectase patrones en redes sociales o en sistemas de videovigilancia.
Estas herramientas podrían alertar de manera inmediata a los responsables de seguridad para adoptar las medidas oportunas. Sin embargo, estas capacidades aún no se están explotando de forma efectiva en el ámbito de la seguridad local.
USECIM: ¿Qué dificultades encuentran para integrar datos procedentes de distintas áreas municipales en una única visión operativa?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: La administración local cuenta con numerosos inputs en cuanto a información de los ciudadanos, pero cada uno en su departamento. No cabe duda de que la administración local es más ágil y cercana, pero aun así existen impedimentos a la hora de cruzar datos entre distintas bases. No siempre por cuestiones legales; a veces, por cuestiones técnicas.

USECIM: La operativa policial exige cada vez mayor inmediatez. ¿Están preparadas las estructuras actuales para trabajar en tiempo real?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Como señalaba antes, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en determinadas cuestiones, vamos a una velocidad inferior. Esto puede ser en ocasiones positivo, porque da tiempo a reflexionar sobre el mejor proceder, pero en otras supone conceder un tiempo valioso al delincuente para que materialice su actuación o agrava un problema que luego resulta más difícil de atajar.
Por tanto, hay que seguir mejorando este aspecto. En una sociedad en la que muchas cosas funcionan a golpe de clic y en la que lo que hoy es novedad queda desfasado en pocos días, la falta de inmediatez conduce al fracaso.
USECIM: ¿Qué impacto tiene en la eficacia policial trabajar con retrasos en el acceso o tratamiento de la información?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: El impacto puede ser nefasto y, por desgracia, siempre encontramos ejemplos que así lo acreditan. Es lógico que el retraso en el acceso a información que permite identificar a los autores de un hecho cometido o que se va a cometer repercuta directamente en la eficacia policial.
No poder acceder a la identidad de un conductor de un vehículo de alquiler con el que se ha cometido un delito, y que ha sido identificado por un agente a través de cámaras, por el hecho de que la empresa no esté operativa por ser un día festivo, repercute claramente en la eficacia de la investigación.
Estas limitaciones eran comprensibles en otras épocas, cuando los datos se almacenaban en papel, pero resultan inaceptables en el año 2026. Mientras se producen accesos indebidos a bases de datos por parte de hackers y la información circula en muchas ocasiones sin control, un agente que intenta esclarecer un hecho debe esperar para acceder a datos que deberían estar disponibles en tiempo real si realmente se busca eficacia en la prestación de seguridad.

USECIM: Desde su experiencia, ¿cuáles son hoy las principales limitaciones para acceder a información crítica cuando se necesita?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Como se ha señalado anteriormente, tanto burocráticas como técnicas. Aunque en muchos casos el acceso es legalmente posible, el tiempo se consume en la firma de convenios, modificaciones y acuerdos que requieren memorias e informes, mientras la eficacia y la inmediatez en la labor policial se ven comprometidas.
En cuanto a las limitaciones técnicas, es habitual encontrar administraciones con herramientas o aplicaciones que no son compatibles entre sí. Cualquier jefe de policía local puede aportar ejemplos de nuevas adquisiciones tecnológicas que no se integran con sistemas anteriores o de datos que no son interoperables entre plataformas.
Cuando llega el momento crítico de explotar la información, lo que se busca es que sea accesible y que en una sola consulta se pueda disponer del mayor volumen posible de datos. A mayor información, mejores decisiones. Si la información no fluye, se pueden adoptar conclusiones erróneas y, en consecuencia, perder eficacia en la resolución del problema.
USECIM: A partir de esta realidad operativa, ¿considera que el modelo policial actual está preparado para dar respuesta a las funciones que ya están asumiendo las Policías Locales?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Existe una clara disfunción entre la realidad jurídica, anclada en el año 1986 con algunos parches, y la realidad operativa basada en los hechos. El legislador lleva un retraso de varias décadas. Muchas normas de hace cuarenta años han sido modificadas en múltiples ocasiones; por ejemplo, el Código Penal.
Existe una demanda en la calle que no está siendo cubierta de forma eficiente. El modelo policial recogido en la Ley 2/86 responde a un Estado centralista que asumía el monopolio de la seguridad, pero no refleja la España descentralizada de 2026, donde los recursos y los medios están distribuidos de otra manera.
Si queremos ser eficientes en la gestión de la seguridad, debemos adaptar el modelo a la realidad política actual. Las policías locales han crecido para responder a las demandas existentes y a las carencias que han ido siendo cubiertas por administraciones que han invertido en políticas de seguridad.
Negar la realidad no hace que desaparezca. Seguir anclados en el esquema competencial de la ley orgánica de 1986 no se corresponde con la realidad policial actual.
USECIM: ¿Qué disfunciones observa entre el marco competencial existente y la realidad del trabajo diario en una Jefatura?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Las disfunciones diarias tienen que ver con la prestación de servicios sin el debido respaldo jurídico, lo que da lugar a presiones arbitrarias y a la falta de criterios constantes y objetivos. La tradicional heterogeneidad de las policías locales se ha extendido al conjunto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Los criterios para prestar servicio de paisano varían según la localidad o la comunidad autónoma. No se establecen criterios objetivos, sino interpretaciones que hoy carecen de sentido. Los criterios operativos deben ser fijados por el responsable del cuerpo, mientras que la fiscalización corresponde a las instancias judiciales o administrativas.
Otra disfunción habitual, derivada de una normativa obsoleta, es dirigirse al alcalde como jefe operativo de la policía local en cualquier comunicación. Esto ocurre tanto desde la Delegación del Gobierno como desde otros cuerpos, basándose en la Ley de Bases de Régimen Local de 1985.
Sin embargo, cuando la comunicación es en sentido contrario, nadie se dirige al Director General o al Secretario de Estado, pese a que la normativa los establece como responsables. Las cuestiones operativas deben tratarse con quien tiene la responsabilidad directa, ya que, de lo contrario, se producen pérdidas de información y retrasos en la gestión.

Luis R. Fernández-Pinedo, Comisario jefe de la Policía Local de Boadilla del Monte.
USECIM: ¿Cómo afecta ese desajuste a la toma de decisiones, especialmente en lo relativo a recursos e inversión?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Estos desajustes normativos tienen su reflejo más inmediato en la necesidad de una justificación constante de la intervención policial. Al no existir concordancia entre la realidad de hecho y la de derecho, las actuaciones se convierten en muchas ocasiones en competencias impropias.
¿Cómo afecta esto en lo relativo al empleo de recursos e inversión? Al final, las jefaturas o concejalías tienen que justificar la necesidad de asumir dichas competencias, en ocasiones actuando cuando el problema ya existe para evidenciar esa necesidad o poniendo de manifiesto las carencias de otras administraciones.
Con buen criterio, la propia intervención municipal pone reparos a determinados gastos que asume la administración local y que deberían corresponder a la administración estatal. En la práctica, la administración local acaba sufragando un porcentaje muy elevado del gasto en seguridad sin tener atribuida la competencia.
Como elemento adicional, en el caso de la Comunidad de Madrid, la propia Comunidad, con competencias en materia de coordinación de las policías locales, también acaba destinando importantes partidas presupuestarias a seguridad sin tener competencia directa sobre la misma.
USECIM: Si hablamos de evolución del modelo, ¿qué condiciones deberían darse para avanzar hacia un sistema más preventivo y menos reactivo?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: Sin duda, la inteligencia artificial será una herramienta clave que, acompañada de las medidas legislativas oportunas, permitirá avanzar hacia un sistema eminentemente preventivo.
La capacidad de anticiparse a los problemas o de responder en tiempo real supondrá un salto de calidad en la seguridad. El patrullaje dirigido hacia zonas donde se prevén incidencias, basado en datos generados en tiempo real a partir de las distintas fuentes de información de las Smart Cities, constituye el escenario inmediato.
USECIM: ¿Dónde cree que deberían centrarse los próximos pasos?: ¿en el marco normativo, en la coordinación entre cuerpos o en la capacidad tecnológica y de gestión del dato?
L. FERNÁNDEZ-PINEDO: El marco normativo actual ha sido llevado al límite mediante acuerdos y convenios que han ido parcheando la situación, en muchos casos sin el rango legal necesario.
Por tanto, para avanzar con garantías es imprescindible una actualización del modelo policial a través de una reforma jurídica: una nueva ley orgánica que recoja la realidad actual y una ley nacional de policía local que sirva de marco para su regulación.
A partir de ahí, la coordinación se articulará en base a ese nuevo modelo, igual que actualmente se basa en la normativa vigente. Como complemento, la capacidad tecnológica y la gestión de la información no harán sino aportar mayor eficiencia a unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad más adaptadas a su tiempo y a su realidad social.
OSCAR ETXEBARRIA
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