La seguridad local evoluciona en un contexto en el que la complejidad urbana, la percepción ciudadana y la necesidad de reforzar la legitimidad institucional exigen revisar los modelos tradicionales.
En un municipio como Sant Boi de Llobregat, la gestión de la seguridad avanza hacia enfoques más preventivos, coordinados y transversales, en los que la gestión del dato policial local comienza a ocupar un papel cada vez más relevante en la toma de decisiones.
En esta entrevista, Josep Mª Domínguez i Calvo, director del Área de Ciudad Segura y jefe de la Policía Local y Resiliencia de Sant Boi de Llobregat, analiza cómo se articula esta evolución desde el ámbito municipal, poniendo el foco en la confianza de la ciudadanía, la gestión de la percepción de seguridad y la necesidad de incorporar tecnología útil, proporcionada y alineada con la operativa real.
La experiencia de Sant Boi refleja así un modelo en construcción, donde la integración del dato, la coordinación entre servicios y el mantenimiento de la proximidad se consolidan como elementos clave para la seguridad local de los próximos años.
USECIM: La seguridad local ha evolucionado mucho en la práctica en los últimos años. ¿Tiene sentido seguir hablando de adaptación del modelo o, en realidad, el modelo ya va por detrás de lo que ocurre en las ciudades?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Creo que ambas cosas son ciertas. Tiene sentido seguir hablando de adaptación del modelo, pero debemos reconocer que la realidad de las ciudades ha ido más rápido que muchas de nuestras estructuras normativas, organizativas y tecnológicas. La seguridad local ya no puede entenderse únicamente desde una lógica reactiva o exclusivamente policial. Hoy gestionamos convivencia, movilidad, uso intensivo del espacio público, percepción de seguridad, emergencias, vulnerabilidad social, tecnología, datos y coordinación con múltiples actores.
El modelo tradicional se queda corto si no incorpora una visión más transversal y preventiva. La Policía Local sigue siendo una pieza esencial por su proximidad y conocimiento del territorio, pero esa proximidad debe evolucionar. Ya no basta con estar presentes en la calle; debemos ser capaces de interpretar lo que ocurre, anticipar problemas, coordinar respuestas y tomar decisiones basadas en información disponible y fiable.
“Ya no basta con estar presentes en la calle; debemos ser capaces de interpretar lo que ocurre, anticipar problemas, coordinar respuestas y tomar decisiones basadas en información disponible y fiable.”
Más que hablar de un modelo agotado, hablaría de un modelo que necesita ser actualizado con claridad. La seguridad local debe reforzar su papel como servicio público estratégico, conectado con el conjunto de políticas municipales y orientado a mejorar tanto la seguridad objetiva como la percepción de seguridad de la ciudadanía.

USECIM: En ese contexto, ¿hasta qué punto la eficacia de la seguridad local depende hoy tanto de la legitimidad institucional como de la propia capacidad operativa?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Depende de ambas cosas, sin duda. La capacidad operativa es imprescindible: necesitamos recursos, organización, presencia, tecnología, formación y capacidad de respuesta. Pero todo eso pierde fuerza si no se sostiene sobre una base sólida de legitimidad institucional. En seguridad pública no basta con ser eficaces; también debemos ser confiables, proporcionales, transparentes y comprensibles para la ciudadanía.
La Policía Local actúa en el espacio más inmediato de relación entre la administración y las personas. Intervenimos en conflictos cotidianos, en situaciones de vulnerabilidad, en problemas de convivencia y en contextos donde las decisiones pueden afectar derechos, libertades y expectativas ciudadanas. Por eso la legitimidad no es un elemento accesorio: es una condición imprescindible para que la actuación policial sea aceptada, comprendida y eficaz.
“La legitimidad no es un elemento accesorio: es una condición imprescindible para que la actuación policial sea aceptada, comprendida y eficaz.”
En mi opinión, una organización policial moderna debe ser operativamente solvente, pero también institucionalmente confiable. La ciudadanía debe percibir que la Policía Local actúa con profesionalidad, con criterio, con proporcionalidad y al servicio del interés general. Esa confianza es un activo estratégico de primer nivel.
USECIM: ¿Puede mantenerse un modelo de seguridad local sólido si se debilita la confianza de la ciudadanía, incluso aunque los indicadores objetivos sean positivos?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Difícilmente. Los indicadores objetivos son fundamentales, pero no agotan la realidad de la seguridad. Podemos tener una reducción de determinados hechos delictivos y, al mismo tiempo, una ciudadanía que no se siente segura en determinados espacios, franjas horarias o situaciones. Si esa percepción no se escucha ni se gestiona, se abre una distancia entre la organización y la comunidad.
La confianza ciudadana es lo que permite que la Policía Local reciba información, que los vecinos colaboren, que los comerciantes comuniquen problemas, que las víctimas se acerquen a la institución y que las actuaciones sean interpretadas como legítimas. Cuando esa confianza se debilita, también se reduce la capacidad preventiva y la eficacia real del servicio.
Por eso creo que un modelo sólido debe trabajar simultáneamente sobre tres planos: la seguridad objetiva, la percepción de seguridad y la confianza institucional. Si una de esas tres dimensiones falla, el modelo queda incompleto.


USECIM: Más allá de los datos objetivos, la percepción de seguridad tiene un peso creciente en la vida municipal. ¿Está realmente integrada en la toma de decisiones o sigue siendo una variable difícil de estructurar?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Sigue siendo una variable difícil de estructurar, pero cada vez es más necesario integrarla en la toma de decisiones. Durante mucho tiempo hemos trabajado principalmente con indicadores objetivos: denuncias, requerimientos, intervenciones, hechos conocidos, tiempos de respuesta o presencia policial. Todo eso sigue siendo imprescindible, pero no siempre explica cómo vive la ciudadanía la seguridad en su barrio, en una plaza, en una zona comercial o en un itinerario concreto.
La percepción de seguridad tiene componentes objetivos, pero también emocionales, sociales, urbanísticos y comunicativos. Influyen la iluminación, el mantenimiento del espacio público, la concentración de conflictos, el ruido, la suciedad, la presencia de actividades incívicas, la respuesta institucional y la información que recibe la ciudadanía. Por eso no puede abordarse únicamente desde la estadística policial clásica.
El reto es convertir esa percepción en una dimensión analizable. Necesitamos combinar encuestas, escucha activa, información de proximidad, datos policiales, avisos ciudadanos, análisis territorial y coordinación con otros servicios municipales. Solo así podemos tomar decisiones más ajustadas a lo que realmente preocupa a los ciudadanos.
“El reto es convertir la percepción de seguridad en una dimensión analizable.”
USECIM: ¿Hasta qué punto la percepción de seguridad condiciona hoy la acción pública por encima de los propios indicadores operativos?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: La percepción de seguridad condiciona mucho la acción pública, y es lógico que sea así, porque afecta directamente a la calidad de vida de las personas. Ahora bien, no debería situarse por encima de los indicadores operativos, sino al lado de ellos. El error sería gobernar únicamente desde la percepción, pero mucho peor sería ignorarla porque no coincide exactamente con los datos objetivos.
En el ámbito municipal, la seguridad se vive de forma muy cercana. Un problema reiterado de convivencia, una zona mal iluminada, una concentración de conductas incívicas o una sensación de abandono pueden generar más inseguridad percibida que determinados hechos estadísticamente más graves, pero menos visibles. Esto obliga a las administraciones locales a interpretar bien el territorio y no limitarse a una lectura cuantitativa.
La clave está en encontrar un equilibrio. Los datos objetivos nos ayudan a priorizar con rigor; la percepción nos ayuda a entender cómo se viven esos problemas. Cuando ambas dimensiones se trabajan juntas, la acción pública es más inteligente, más sensible y eficaz.

USECIM: ¿Cómo puede abordarse la gestión de la percepción sin caer en enfoques superficiales o exclusivamente comunicativos?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: La percepción de seguridad no puede gestionarse solo con comunicación. La comunicación es importante, pero, si no va acompañada de actuaciones reales, acaba perdiendo credibilidad. Gestionar la percepción exige intervenir sobre los factores que la generan: el espacio público, la convivencia, la presencia institucional, la respuesta ante conflictos, la calidad urbana, la prevención y la capacidad de explicar bien lo que se está haciendo.
También es importante no confundir percepción con alarma. La ciudadanía puede tener preocupaciones legítimas, aunque los indicadores delictivos no sean altos. Escuchar esas preocupaciones no significa asumir diagnósticos erróneos, sino incorporarlas al análisis para dar una respuesta proporcionada y pedagógica.
En Sant Boi intentamos avanzar en esa línea: combinar proximidad, datos, canales de comunicación bidireccional con la ciudadanía, análisis de incidentes, coordinación con otros servicios municipales y actuaciones sobre el espacio público. La percepción se mejora cuando la ciudadanía ve que la administración escucha, entiende, actúa y explica.
USECIM: La generación de información en el ámbito de la seguridad local es cada vez mayor. ¿Estamos realmente tomando mejores decisiones o simplemente gestionando más datos?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Estamos generando muchos más datos, pero eso no significa automáticamente que estemos tomando mejores decisiones. El dato, por sí solo, no transforma una organización. Puede incluso generar ruido si no está limpio y bien estructurado, si no responde a preguntas útiles o si no llega a quienes deben tomar decisiones en el momento adecuado.
El verdadero valor del dato aparece cuando se convierte en conocimiento operativo, en inteligencia. Es decir, cuando nos permite entender mejor qué está pasando, dónde está pasando, por qué puede estar pasando y qué respuesta es más adecuada. Para eso hacen falta sistemas de información, pero también criterio profesional, capacidad analítica y una cultura organizativa orientada a la evaluación.
“El verdadero valor del dato aparece cuando se convierte en conocimiento operativo, en inteligencia.”
En seguridad local debemos evitar dos extremos: decidir solo por intuición o pensar que el dato sustituye al criterio del mando y del agente. La buena decisión combina información fiable, experiencia profesional, conocimiento del territorio y sentido institucional.

USECIM: ¿Dónde cree que se sitúa hoy el principal reto? ¿en disponer de información, en estructurarla o en integrarla en la toma de decisiones?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: El principal reto está en estructurar la información e integrarla en la toma de decisiones. Información tenemos mucha. Las policías locales generan datos diariamente: requerimientos, intervenciones, denuncias, inspecciones, informes, movilidad, convivencia, incidencias en vía pública, avisos ciudadanos, GPS, cámaras, metadatos, sensores o información procedente de otros servicios municipales. El problema es que muchas veces esa información está dispersa, poco normalizada o no se explota de manera sistemática.
Disponer de datos no es suficiente. Hay que definir qué datos son relevantes, cómo se recogen, con qué calidad, cómo se cruzan, quién los analiza y cómo se transforman en decisiones de planificación, prevención, despliegue operativo o evaluación de políticas públicas.
Para mí, el objetivo no es tener más cuadros de mando, sino mejores preguntas de gestión. El dato debe ayudar a decidir prioridades, asignar recursos, anticipar riesgos, evaluar resultados y rendir cuentas. Si no llega a ese nivel, se queda en una acumulación de información con poco impacto real.
USECIM: ¿El salto hacia una gestión más inteligente del dato es, sobre todo, un reto tecnológico o un cambio cultural dentro de las organizaciones?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Es un cambio cultural, aunque necesite soporte tecnológico. La tecnología es necesaria, pero no suficiente. Podemos incorporar buenas plataformas, sistemas de análisis o herramientas de visualización, pero si la organización no cree en el valor del dato, no lo alimenta correctamente o no lo utiliza para decidir, el impacto será limitado.
La gestión inteligente del dato exige cambiar hábitos. Implica registrar mejor, compartir información, trabajar con indicadores, evaluar resultados, aceptar que algunas intuiciones pueden ser corregidas por la evidencia y formar a mandos y agentes en una nueva manera de interpretar la realidad operativa.
“Cuando el dato se integra en la cultura profesional, deja de ser una herramienta informática y se convierte en una forma de gestionar mejor el servicio público.”
También exige liderazgo. El dato debe estar conectado con la dirección estratégica del servicio, no ser una cuestión aislada de un departamento técnico. Debe ayudar al mando, al agente de calle y al conjunto de la organización. Cuando el dato se integra en la cultura profesional, deja de ser una herramienta informática y se convierte en una forma de gestionar mejor el servicio público.

USECIM: Cada vez se plantea la necesidad de avanzar hacia modelos más preventivos, coordinados y transversales. En la práctica, ¿qué implica salir de una lógica estrictamente policial en la gestión de la seguridad local?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Implica entender que muchos problemas de seguridad local no tienen una causa exclusivamente policial ni una solución exclusivamente policial. La Policía Local interviene muchas veces en la consecuencia visible de un problema, pero detrás puede haber factores urbanísticos, sociales, educativos, económicos, comunitarios o de gestión del espacio público.
Salir de una lógica estrictamente policial no significa reducir el papel de la Policía Local. Al contrario, significa situarla en un modelo más inteligente, donde aporta información, presencia, capacidad operativa y conocimiento del territorio, pero trabaja coordinadamente con urbanismo, servicios sociales, juventud, limpieza, movilidad, licencias, protección civil, educación o mediación comunitaria.
La prevención real nace de esa mirada compartida. Si queremos actuar antes de que los problemas se cronifiquen, necesitamos detectar patrones, compartir diagnósticos y construir respuestas integrales. La seguridad local del futuro será cada vez más transversal o no será plenamente eficaz.
USECIM: ¿Las estructuras municipales actuales están preparadas para trabajar de forma realmente transversal o sigue existiendo una fragmentación que limita esa evolución?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Las estructuras municipales han avanzado, pero todavía existe fragmentación. Los ayuntamientos gestionan muchos servicios que inciden directamente en la seguridad, pero no siempre trabajan con una visión integrada. A menudo, cada servicio dispone de su propia información, sus propios procedimientos y tiempos de respuesta.
La transversalidad no se consigue solo creando comisiones o espacios de coordinación. Requiere método, liderazgo, datos compartidos, objetivos comunes y capacidad de seguimiento. También exige que la seguridad se entienda como una política pública de ciudad, no únicamente como una función de la Policía Local.
“Los problemas complejos no se resuelven con respuestas fragmentadas.”
En Sant Boi, la propia configuración del Área de Ciudad Segura permite avanzar en esa dirección, integrando la mirada policial con la resiliencia, la coordinación operativa y la gestión de riesgos urbanos. Es un proceso en construcción, pero responde a una convicción clara: los problemas complejos no se resuelven con respuestas fragmentadas.

USECIM: La incorporación de tecnología es ya una constante en la seguridad local. ¿Dónde cree que está el equilibrio entre innovación y utilidad real para el servicio?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: El equilibrio está en partir siempre de una necesidad real del servicio. La tecnología no debe incorporarse porque esté disponible o porque genere una imagen de modernización, sino porque resuelve un problema concreto, mejora una capacidad operativa, reduce tiempos, aporta información útil o permite prestar un mejor servicio a la ciudadanía. La tecnología es un medio, no una finalidad.
En seguridad local, la innovación debe ser práctica, proporcionada y jurídicamente sólida. Una herramienta tecnológica debe integrarse en la operativa diaria, ser comprensible para los profesionales, respetar los derechos de la ciudadanía y aportar valor medible. Si no cumple esas condiciones, puede acabar generando complejidad en lugar de eficiencia.
La pregunta clave no es qué tecnología podemos comprar, sino qué problema queremos resolver y cómo esa tecnología mejora nuestra respuesta. Esa mirada es la que permite distinguir la innovación útil de la innovación meramente aparente.
USECIM: ¿Existe el riesgo de incorporar tecnología más rápido de lo que las organizaciones son capaces de integrarla de forma eficaz?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Sí, y es un riesgo. Muchas organizaciones pueden incorporar herramientas tecnológicas sin haber preparado suficientemente sus procesos, su formación, sus protocolos o su modelo de gestión. Cuando eso ocurre, la tecnología no transforma el servicio; simplemente se añade como una capa más de complejidad. El error es adquirir tecnología porque el vecino la tiene.
La integración eficaz requiere tiempo, liderazgo y acompañamiento. Hay que formar a las personas, definir usos claros, ajustar procedimientos, evaluar resultados y garantizar que la herramienta encaja con la realidad operativa. En una Policía Local, además, la tecnología debe ser útil para el agente que está en la calle y para el mando que debe planificar y decidir.
La velocidad no siempre es sinónimo de modernización. A veces, avanzar bien significa avanzar por fases, consolidando lo que funciona y evitando que la organización quede desbordada por herramientas que no ha podido asimilar.

USECIM: ¿Hasta qué punto puede generarse una falsa sensación de control si la tecnología no está plenamente alineada con la operativa?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Puede generarse con mucha facilidad. Tener pantallas, cámaras, mapas, indicadores o sistemas de alerta puede transmitir la idea de que todo está bajo control, pero eso no siempre es cierto. La tecnología muestra una parte de la realidad, no la realidad completa.
Si la información no está bien interpretada, si no existe capacidad de respuesta, si los datos no son fiables o si la herramienta no está conectada con la operativa real, podemos confundir visualización con control. Y esa confusión es peligrosa, porque puede llevar a decisiones poco ajustadas.
“Podemos confundir visualización con control.”
La tecnología debe reforzar la capacidad humana, no sustituirla. El conocimiento del territorio, la experiencia de los agentes, el criterio de los mandos y la coordinación con otros servicios siguen siendo imprescindibles. La seguridad local no se gobierna desde una pantalla; se gobierna combinando información, presencia, criterio y capacidad de actuación. La tecnología no puede ser una estrategia; sin duda, la mejor estrategia es la proximidad.
USECIM: En el caso de Sant Boi, ¿cómo se está trabajando este equilibrio entre uso del dato, incorporación tecnológica y aplicación práctica en la gestión diaria de la seguridad?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: En Sant Boi estamos trabajando desde una idea muy clara: la tecnología y el dato deben estar al servicio de un modelo de seguridad próximo, preventivo y útil para la ciudadanía. No se trata de tecnificar por tecnificar, sino de mejorar la capacidad de análisis, coordinación y respuesta del servicio.
Estamos avanzando en el uso de herramientas de análisis de datos, en la mejora de la información operativa, en sistemas de apoyo a la toma de decisiones y en canales de comunicación bidireccional con la ciudadanía, con herramientas tecnológicas del mercado. Este tipo de herramientas nos permite recibir información, ordenar mejor los requerimientos, mejorar la trazabilidad de determinadas incidencias y reforzar la conexión entre ciudadanía y Policía Local.
También trabajamos en la integración progresiva de tecnologías vinculadas a la videovigilancia, la gestión operativa, el análisis territorial y la coordinación de servicios. Pero siempre desde criterios de proporcionalidad, utilidad práctica y respeto al marco jurídico. En seguridad pública, especialmente cuando hablamos de tecnología, la pregunta no puede ser solo si algo es técnicamente posible, sino si es necesario, proporcionado, eficaz y legítimo.
Sant Boi es una ciudad metropolitana con dinámicas urbanas diversas, y eso exige combinar proximidad, datos, prevención y coordinación. La experiencia nos demuestra que el dato ayuda mucho cuando se conecta con el conocimiento del territorio y con la experiencia de los profesionales. Ese es el equilibrio que intentamos construir: más información, sí, pero para tomar mejores decisiones y prestar un servicio más cercano y eficaz.

Josep Mª Domínguez i Calvo, director del Área de Ciudad Segura y jefe de la Policía Local y Resiliencia de Sant Boi de Llobregat
USECIM: De cara a los próximos años, ¿cuál considera que es el principal riesgo en la evolución de la seguridad local: avanzar sin un modelo claro o no avanzar lo suficiente?
JOSEP Mª DOMÍNGUEZ: Creo que los dos riesgos existen, pero el más preocupante sería avanzar sin un modelo claro. No avanzar lo suficiente nos dejaría anclados en respuestas insuficientes para una realidad urbana cada vez más compleja. Pero avanzar sin modelo puede llevarnos a una modernización desordenada, centrada en herramientas y no en objetivos.
La seguridad local necesita evolucionar, pero debe hacerlo con una dirección clara: legitimidad institucional, proximidad, prevención, gestión inteligente del dato, coordinación transversal, tecnología útil y respeto a los derechos de la ciudadanía. Si esos principios no están bien definidos, la innovación puede convertirse en dispersión.
“La seguridad local necesita evolucionar, pero debe hacerlo con una dirección clara.”
El reto no es elegir entre tradición o tecnología, sino construir una seguridad local más inteligente sin perder su esencia. La Policía Local debe seguir siendo cercana, reconocible y comprometida con la ciudadanía, pero con más capacidad de análisis, más coordinación y mejores herramientas para anticiparse a los problemas. Ese es, a mi juicio, el camino que debemos consolidar en los próximos años.
OSCAR ETXEBARRIA
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